El reciente edicto para prohibir a las mujeres la educación superior en Afganistán no solo es un golpe para los directamente afectados sino para toda la sociedad afgana porque erosiona aún más la poca esperanza de progreso que queda en el país. La orden se emitió en un momento en que la gente esperaba que se anulara otro edicto del Ministerio de Educación emitido en marzo que impedía que las niñas asistieran a las escuelas secundarias estatales.

El ministro de educación superior de Afganistán, Nida Mohammad Nadim, trató de defender el edicto que prohíbe a las mujeres ingresar a las universidades señalando supuestos problemas logísticos, como limitaciones a la segregación de género en los campus y afirmaciones de que las mujeres no se adhieren al código de vestimenta deseado por los talibanes mientras asisten a clases. 

Según Al Jazeera, las excusas que presentó fueron similares a las ofrecidas por el edicto de marzo que cerró las escuelas secundarias para niñas, pero esta vez también logró insultar a las mujeres afganas y sus familias en todo el país al sugerir que están actuando “inadecuadamente” cuando buscan educación y empleo fuera de su país. 

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