Hace poco más de dos años, comentábamos aquí la instrucción militar que estaba recibiendo la princesa heredera del trono belga, Isabel. Dieciocho años recién cumplidos e instalada en un campamento para recibir formación castrense.

Otro país del norte, los Países Bajos, ha tomado el mismo camino, de manera que la princesa Amalia, de 19 años de edad, ha visitado diversas bases de los ejércitos de tierra, mar y aire para conocer su trabajo. Ha volado en un avión de caza, se ha sumergido en un submarino y ha pilotado un tanque.

Isabel y Amalia, princesas herederas como símbolo anti pacifista. Podrían instruirlas en enfermería, puericultura, cuidado de la gente mayor. Si se trata de conocer el terreno sobre el que han de reinar, mejor las actividades de paz que de guerra, máxime cuando un conflicto bélico como el de Ucrania nos está estremeciendo. No porque otras guerras sean menos terribles sino porque es más cercana. Nos impresiona mayormente la caída en plena calle de un vecino que la de un habitante de las antípodas. 

Lástima de jovencitas mal educadas, lástima de toda la Humanidad, incapaz de sacudirse el peso funesto del belicismo.

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