Aspectos como el género, el poder, las desigualdades, el trabajo, fueron desde siempre estudiados por la sociología. Este artículo, Gender, Power, and Harassment: Sociology in the #MeToo Era, hace una revisión de la literatura en sociología en términos de género, poder y acoso, en el periodo posterior al lanzamiento del movimiento MeToo en 2017. La era del MeToo las autoras la definen como un período de tiempo marcado por una mayor sensibilidad hacia el problema de la violencia sexual, pero también por la reacción de quienes creen que las denuncias de acoso y agresión han ido demasiado lejos.

El estudio se enmarca sobre todo en el contexto norteamericano. Las autoras analizan aspectos como acoso sexual, acoso por razón de sexo, el lugar de trabajo, discriminación sexual, segregación sexual, poder, jerarquía profesional, y el derecho. De esta manera, el artículo pretende mostrar lo que la investigación sociológica nos enseña sobre género, poder y acoso en la era #MeToo. En esta línea, las autoras del estudio han mostrado cómo la literatura sociológica sobre el acoso ha moldeado y ha sido moldeada por las definiciones legales, por un lado, y por las investigaciones científicas por el otro. Por ejemplo, afirman que, al igual que la jurisprudencia, la investigación sociológica en la así llamada era MeToo ha tendido a centrarse más en el lugar de trabajo como objeto de estudio, disminuyendo el foco del acoso en otras esferas, como la sociedad o la vivienda. 

 

Otro de los resultados del análisis que comentan las autoras es que la investigación ha tendido a centrarse en las formas más sexuales de acoso, a pesar de la evidencia de que las formas no sexuales de acoso, o el acoso por razón de sexo son aún más comunes e igual de dañinas que las formas sexuales en lo que respeta el contexto académico. En este sentido, los estudios sociológicos sobre el acoso que emplean un enfoque interseccional (aunque hay algunos que no utilizan este enfoque) demuestran que la raza y el género no sólo determinan quién es susceptible de ser objeto de acoso, sino también cómo definen y entienden el acoso distintas personas. 

 

Con estos avances, las autoras nos pretenden demostrar, por un lado, cómo la investigación suele moldear la percepción de una realidad en la sociedad, y por el otro, cómo la investigación sociológica en este caso sugiere que los principales enfoques organizativos del acoso no consiguen reducir las tasas de acoso e incluso provocan reacciones negativas, pero que algunos enfoques alternativos son prometedores. En este sentido, se necesita más investigación para crear una realidad sobre los diferentes tipos de acoso en la era MeToo, basado en evidencias científicas que contribuyan a reducir el acoso y superar esta realidad. 

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