Este fin de semana ha salido a la luz un presunto caso de abuso sexual a menores por parte de un entrenador de atletismo a un grupo de por lo menos seis niñas de entre 13 y 16 años en Cambrils (Tarragona). 

Los cada vez más casos en espacios muy diversos, desde el ámbito familiar a los clubs deportivos, las escuelas o los espacios de ocio o culto reflejan que el abuso sexual a menores no forma parte de un colectivo específico ni de una cultura o religión, sinó que en muy distintos entornos están emergiendo casos que durante décadas han sido silenciados, en muchas ocasiones por parte del propio entorno de la víctima.

A nivel internacional ya hay organizaciones que están tomando medidas para acabar con esta problemática y no solo reparar el daño que se ha hecho a las víctimas sinó desde las evidencias científicas poner las herramientas para la prevención. Es deber de todos los espacios actuar en esta dirección para acabar con esta problemática que está afectando a tantas vidas en todo el mundo. Las relaciones humanas de calidad, libres de cualquier coacción son imprescindibles para que las víctimas pasen a ser supervivientes y transformen su situación.

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