La Encuesta sobre Violencia Machista de Catalunya (EVMC) 2021, llevada a cabo por la Conselleria de Interior de Catalunya en la que han participado más de 10 mil mujeres, aporta cifras que señalan un aumento porcentual de la violencia respecto a los datos registrados en 2016. Una de las más impactante es que 67,2%  de las mujeres mayores de 16 años en Catalunya han sufrido algún hecho de violencia con alguien con quien “no tiene ni ha tenido nunca una relación de pareja”, lo que se podría identificar como una cita o ligue de una noche, algo que la literatura científica ya tenía detectado.  

Otra cifra sobrecogedora es que 79,3% de las mujeres encuestadas señala haber sufrido, como mínimo, un hecho de violencia machista a lo largo de su vida. Un cifra que se ha visto aumentada, ya que en 2016 se registró un 64%. U otros datos que muestran  como la violencia machista se encuentra presenta entre chicas jóvenes y a edades tempranas, como se observa, un 41,2% de las mujeres de 30 a 49 años ha sufrido violencia de machista durante el último año, seguido de mujeres de 16 a 29 años, con un 33,2%. Otra cifra alarmante es el bajo índice de denuncias que se sigue dando, a pensar del repunte de violencia machista. Aunque hay una mayor conciencia social, que ayuda a identificar mejor las formas que puede adoptar la violencia, aún hay resistencias a la hora de denunciar. Pues solo un 20% de las mujeres denuncia. Y, según la encuesta, un 10% no lo hace por miedo a las represalias, según informa EuropaPress. 

La ciencia ya ha identificado cómo se consigue superar el miedo a denunciar, lo cual se reconocer como un mecanismo que consigue disminuir, hasta eliminar, la violencia machista. Se trata del concepto científico Violencia de Género Aisladora, que pone el foco en la necesidad de apoyar tanto a las víctimas como a quienes les apoyan, para favorecer una protección que evitaría las represalias que comporta denunciar. Por ello, señala la relevancia de difundir estrategias que doten de valor a quien se atreve a apoyar y se posiciona siempre que se da cualquier situación de violencia.

Así pues, vemos que las encuestas son necesarias, ya que ayudan a cuantificar y describir la victimización que están experimentando las mujeres, pero insuficientes si no se acompañan de análisis rigurosos que ayuden a comprender e interpretar los datos. Es esto lo que permite dar una paso más, y así establecer mejoras que consigan un impacto en las encuestas que se realicen en el futuro.

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