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El pasado 23 de noviembre tuvo lugar la jornada “No hay edad para el deporte” desarrollada por la fundación Mapfre y patrocinada por la Comunidad de Madrid, Junta de Castilla y León, Ayuntamiento de Cáceres y Ayuntamiento de Teruel.

En la jornada se hizo entrega de la “Guía sobre el deporte y envejecimiento activo“, elaborada por el Centro de Investigación ageingnomics de la Fundación Mapfre con la colaboración de la Universidad de Extremadura, Patrocina un Deportista y ACAFYDE (Grupo de Investigación “Análisis Comportamental de la Actividad Física y el Deporte).  

La OMS refiere como adulto mayor a cualquier persona, hombre o mujer, que sobrepase los 60 años de edad. No obstante, la mayoría de la literatura científica enmarca a los adultos mayores a partir de los 55 años. También define la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

Los beneficios de la actividad física en las personas mayores está científicamente probados,  mejora la calidad de vida, evita enfermedades, en resumen, da vida a los años. En concreto algunos de los beneficios son a nivel cardiovascular, a nivel óseo y muscular, a nivel metabólico, a nivel psicosocial y a nivel cognitivo. 

Según el CSD el 38,5% de las personas mayores  españolas hacen alguna actividad física semanal, el 10% lo hacen con sus ayuntamientos, entre éstos últimos el 78% son mujeres y el 22% hombres. Según la guía un reto que tenemos por delante en los próximos años es aumentar el número de años en buena salud, especialmente en las mujeres, ya que los datos no son los mismos en esperanza de vida y en esperanza de vida en buena salud. 

Según los datos de calidad de vida del INE, en 2019 la “buena salud” se redujo a partir de los 69 años en los hombres y los 70 años en las mujeres. Esta diferencia, y sobre todo el hecho de que las mujeres tienen una esperanza de vida superior, provoca que, de promedio, los hombres viven unos 12 años careciendo de buena salud, mientras que las mujeres, en promedio, viven alrededor de 16 años desde que su estado de buena salud se reduce.

Por último la guía recoge ​​las recomendaciones mínimas de actividad física de la OMS para un envejecimiento activo y saludable:

  • Actividades aeróbicas moderadas durante, al menos, 150-300 min semanales. Por ejemplo: caminar, nadar o montar en bicicleta
  • Actividades físicas aeróbicas intensas durante 75-150 min semanales. Es decir, aumentar la intensidad de las actividades anteriores y reducir su duración semanal.
  • Superar el tiempo de estas recomendaciones o combinarlas para lograr mayores beneficios.
  • Incluir trabajo de fuerza muscular de intensidad moderada o alta durante dos o más días a la semana.
  • Trabajar el equilibrio funcional durante, al menos, tres días a la semana.

El movimiento es un pilar básico para un envejecimiento activo, saludable y longevo. Cada movimiento cuenta para mejorar la salud, por lo tanto, cualquier actividad correctamente realizada es beneficiosa. Una vez que sabemos los beneficios de la actividad física para un envejecimiento con buena salud, solo nos queda incorporar algunos cambios en nuestras rutinas diarias y buscar personas con quien compartirlos si eso nos ayuda a realizarlos.

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