Poner nombre a la violencia es importante, ayuda a identificar y entender la realidad de lo que nos ocurre y es el primer paso para poder reaccionar, romper el silencio, comprobar que no se trata de un caso aislado, probablemente sean muchos más, denunciar y hacerle frente de la mejor forma, en solidaridad. Y es importante que se haga también a través de los mecanismos que las sociedades han diseñado para garantizar los mismos derechos y oportunidades a todas las personas y castigar el abuso y la injusticia como son las leyes. Por eso, fue tan histórico e importante el momento en que el parlament de Cataluña legisló la violencia de segundo orden, abriendo el camino a que otros gobiernos como el vasco lo hicieran también, esta vez con el concepto evolucionado a Violencia de Género Aisladora.

Una de las muchas notícias que se publicaban el 25 de noviembre con motivo del Día Internacional por la Erradicación de la Violencia de Género tiene relación con la inclusión por parte del gobierno británico de nuevos delitos considerados violencia de género como son el abuso sexual basado en imágenes:

Compartir una imagen íntima sin consentimiento.

Compartir una imagen íntima sin consentimiento con intención de causar humillación, alarma o angustia.

Compartir una imagen íntima sin consentimiento para obtener gratificación sexual.

Tomar imágenes sin consentimiento de la otra persona a través de la instalación de equipos para ello.

Intercambio no consentido de imágenes íntimas falsificadas.

Toda actualización en base a los nuevos problemas y realidades a las que se enfrentan las niñas y las mujeres en la actualidad es siempre una buena noticia. No obstante, Andrea Simon, directora de la Coalición End Violence Against Women declaró que la organización lleva mucho tiempo reivindicando un cambio de enfoque y que la tipificación de los delitos en el código penal pase de centrarse en la intención del acosador a poner la mirada en el consentimiento ya que esta perspectiva ha permitido a muchos abusadores salir indemnes del delito. Según EVAW hay que exigir a las empresas de tecnología que permiten esta violencia que cumplan con las regulaciones que priorizan la prevención y la respuesta adecuada a este abuso. Para ello proponen la implementación del Código de Práctica de Violencia Contra las Mujeres y Niñas que la organización publicaba el pasado mes de mayo y que ha elaborado en colaboración con expertos de Glitch, Refuge, Carnegie UK, NSPCC, 5 Rights entre otras personas.

End Violence Against Women y Glitch siguen pidiendo que el gobierno de Reino Unido incluya esta guía en el proyecto de Ley de Seguridad En Línea para que las empresas tecnológicas sean responsables de prevenir y abordar esta violencia de manera integral y sistemática, una reivindicación que ha reunido ya más de 60.000 firmas.

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