El edadismo, la discriminación hacia las personas mayores, junto con el sexismo, dificultan el reconocimiento de la violencia de género que sufren las mujeres mayores y las necesidades específicas que afrontan. A pesar de que el impacto de esta violencia en la salud de las mujeres es enorme y se amplifica en momentos de especial vulnerabilidad asociados a la vejez, las investigaciones sobre esta problemática son escasas.

La investigación Violencia de Género en la Pareja en Mujeres Mayores. Una Aproximación Cualitativa a sus Características y a su Impacto en la Salud, realizada en España, se propuso indagar en los procesos de violencia de género en el caso concreto de las mujeres mayores. Analizando las características de la violencia vivida, la vivencia subjetiva y el impacto que ha tenido en el bienestar emocional y físico. 

Entre las características específicas de la violencia de género que han experimentado las mujeres mayores en el contexto de la pareja, destaca que la duración de la violencia ha sido muy prolongada en el tiempo. En el estudio identifican relaciones de violencia que duran décadas con un importante impacto en la salud y en la resignación frente a la violencia. Así, también identifican normalización, habituación a la violencia y secretismo. Según las autoras, muchas de estas relaciones se iniciaron en periodos en los que no había campañas informativas o de prevención de la violencia. Con el paso del tiempo, se aprecia un cierto declive en la violencia física y sexual que sufren, acompañado de un mantenimiento o intensificación de la violencia psicológica. Entre la violencia psicológica, se identifican insultos edistas. Los agresores llegan a emplear la edad como una fuente de menosprecio y desvalorización, para causar daño. 

Entre las mujeres mayores, parece que se intensifica el impacto de la violencia en su salud emocional como consecuencia de la larga exposición y carecer de otros elementos o redes que pueden ayudar a mitigar el impacto en edades más jóvenes. Esta violencia tiene un importante impacto físico con un empeoramiento de su salud asociado al proceso biológico de envejecimiento. Todas las supervivientes mayores tienen consecuencias físicas de la exposición a la violencia de género. Profesionales entrevistadas incluso identifican un vínculo entre la violencia sufrida durante décadas y casos de demencia. 

Debido a las graves consecuencias que la violencia de género tiene en las mujeres mayores, así como la mayor invisibilidad y exclusión social que sufren, la sociedad necesita más investigaciones de impacto social que contribuyan a mejorar esta realidad. 

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