Entre septiembre y diciembre de este año se está celebrando el campeonato principal de la bertsolaritza, que es un tipo de canto de versos improvisados en euskera. Antaño, el canto improvisado era muy común en numerosas culturas a lo largo y ancho del mundo, pero en la mayoría de estos lugares fue perdiendo fuerza. Sin embargo, hay sitios donde todavía es bastante popular. El canto improvisado en euskera o bertsolaritza es un caso especial, porque en la década de 1980 se constituyó como un movimiento social que impulsó esta disciplina hasta el punto de que hoy en día congrega cientos de miles de personas en sus eventos cada año. Es en los campeonatos principales cuando más público se congrega, llegando en el evento principal a reunir a 14.000 personas en directo y hasta 200.000 personas por televisión y streaming. A esta expansión ha contribuido la inclusión de un espectro sociocultural cada vez más amplio tanto entre los bertsolaris, las personas que improvisan los versos, como entre el público. Actualmente hay bertsolaris, eventos y públicos de la bertsolaritza de gustos muy diferentes, incluso antagónicos.

La participación creciente de las mujeres en la bertsolaritza ha sido unos de los factores principales que ha enriquecido este arte popular. La mujer bertsolari más destacada, por ejemplo, además de haber ganado dos veces el campeonato principal, ha sido la principal impulsora de un estilo narrativo propio que muchas personas tratan de emular. Lo cierto es que siempre hubo mujeres bertsolaris, pero durante un tiempo prolongado su presencia fue escasa en los espacios públicos. Síntoma de ello es que fue en 1986 la primera vez que una mujer participó en un campeonato. Cuando se aborda este tema, suele ser habitual preguntar por qué no hay más mujeres bertsolaris, a lo que algunas personas suelen responder que se debería preguntar por qué hay tantas mujeres que no dejan de ser bertsolaris. La respuesta parece muy pertinente, habida cuenta de las experiencias que han vivido tantas mujeres bertsolaris.

En 2020 concedieron el premio Euskadi de ensayo, el máximo galardón en euskera, al libro Kontrako eztarritik de Uxue Alberdi, en el que recoge testimonios de varias mujeres bertsolaris. Muchas de ellas relatan que en su experiencia como bertsolaris no solo han tenido que enfrentarse con roles de género desfavorables, sino que también han sufrido distintos tipos de violencia de género, desde menosprecios sexistas e insultos hasta un intento de violación. También relatan que las redes de solidaridad han sido fundamentales para superar estos ataques.

Un estudio publicado en The Lancet analizaba por qué las mujeres estaban menos presentes en la investigación académica en medicina, y concluía que uno de los principales impedimentos era el acoso sexual, las insinuaciones sexuales no deseadas, los comentarios ofensivos, los comportamientos que dan lugar a un entorno hostil y el hecho de ser ignoradas o no ser tratadas con respeto. Es una situación muy similar a la descrita en el libro sobre bertsolaritza. Ante estas situaciones, las Nuevas Masculinidades Alternativas (NAM) siempre se posicionan contra la violencia de género y se solidarizan con las personas que son atacadas. Los NAM lo hacen con convencimiento, con determinación. Hay que tener claro que lo que hacen los NAM contribuye a romper el silencio sobre la violencia de género, contribuye a superar la violencia de género, también en la cultura popular. Aseverar lo contrario fomenta la violencia de género. Aseverar lo contrario promueve la desactivación de un apoyo para las mujeres que sufren violencia de género.

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