Un ciudadano de Canarias presenció en la playa una agresión sexual a una niña de seis años, el presunto agresor era su tío y además iba acompañado de su hija de 10 años también.

El ciudadano grabó imágenes con su móvil para inmediatamente llamar a la Policía y mostrarle las pruebas.  Con dichas imágenes, la policía pudo detener al presunto agresor.  El juez determinó dejarlo en libertad pero decretar una orden de alejamiento tanto hacia la sobrina como la hija. La familia no está de acuerdo y quieren que se vuelva a juzgar al detenido.

La acción que hizo este ciudadano, en lugar de mirar hacia otro lado como ha sido habitual en la mayoría de ocasiones,  fue actuar.  Llamar a la policía, y así con su acción lograr que las niñas estén fuera de peligro.  Ante un abuso sexual, no se puede omitir,  tal y como se recoge en las evidencias internacionales, es necesario intervenir para parar la agresión.

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