Los impactos adversos en la institucionalización durante la etapa del desarrollo pueden generar problemas en el ámbito socioeducativo y emocional. Si además estos y estas jóvenes pertenecen al colectivo LGBTQA+ se encuentran en una posición aún más vulnerable. Esta población sufre multitud de experiencias de acoso, abuso, rechazo, así como altas tasas de sentimiento de culpabilidad y suicidio, por lo que es necesario un apoyo fuerte y constante por aquellas personas que están a su cuidado.

Son pocos los estudios que investiguen sus necesidades en el cuidado dentro del sistema de acogimiento residencial lo que repercute en un personal al cuidado carente de motivación y formación especializada, pero estudios como ´Care experienced LGBTQA+ Young people in out-of-home care in Australia: A case study´, publicado en agosto de 2022 en la revista Children and Youth Services Review, nos ofrecen una perspectiva de cómo la teoría del apego y una base segura puede mitigar experiencias de aislamiento y marginación.

Esta investigación tiene como objetivo encontrar y entender las necesidades de la población LGBTQA+ en acogimiento residencial y familiar, a través del estudio de caso de dos jóvenes adultos que pertenecieron al sistema de acogida en Australia. Se realizaron entrevistas individuales y semiestructuradas donde pudieron expresar algunas situaciones de rechazo en el ámbito escolar y en un ámbito de acogimiento que a pesar de la  falta de recursos y espacios para reflexionar sobre su identidad y orientación sexual, estos jóvenes consiguieron desarrollar su resiliencia y acceder a estudios superiores gracias al apoyo firme de cuidadores, cuidadoras, profesorado y de sus compañeros y compañeras.

En este estudio se demuestra que es crucial poner el foco en las relaciones cálidas, saludables y constantes de aquellas personas adultas de su entorno, que les proporcione atención y seguridad ante las amenazas del día a día, para que estos y estas jóvenes puedan desarrollar un autoconcepto positivo y afirmar su identidad.

Es por tanto responsabilidad de las familias, los y las profesionales, adquirir compromisos y acceso a toda la formación de calidad que nos permita ser la base para que estos y estas jóvenes puedan planificar y disfrutar de un futuro satisfactorio.

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