Cada vez más rompemos el silencio y criticamos las actitudes de masculinidad tradicional, por sus evidentes perjuicios sociales. Eso es beneficioso, siempre que se haga incluyendo un “lenguaje del deseo”, es decir, haciendo que este comportamiento que denunciamos resulte no deseable para nosotros y quien nos escucha.

Es importante no callar y dejar claro cuando ha habido una actitud misógina o violenta, pero a veces tendemos a dedicarles mucho tiempo, demasiado tiempo, y a centrarnos solo en estos hombres y en estas actitudes. Existe una socialización en la crítica, y no tanto en la visibilización de alternativas y elementos transformadores. En este sentido, es importante dedicar mucho más tiempo a hablar de los muchos chicos y hombres igualitarios, buenos y valientes, para que todo el mundo los conozca, para que todo el mundo les valore. 

¿De quién nos aprendemos antes los nombres, de los majos o de los “chulos”? ¿De quién hablamos más? Los chicos y hombres, entre nosotros, y todas las personas, podemos mejorar en este respecto. Alguno ejemplo puede ser de ayuda. En el mundo de la ficción, dediquemos menos tiempo a destacar lo malo del de 50 sombras de Grey o de 3 metros sobre el cielo, y más a resaltar lo grande que es Jhonny de Dirty Dancing. En el mundo de los famosos, podemos dedicar menos tiempo a quienes tienen canciones machistas o deportistas que han ejercido violencia de género, y así desarrollar lo valioso de posicionamientos concretos como el de Juan Mata. Por último, podemos ignorar el atractivo que algunas personas imponen al resto hacia hombres dominantes, y decir bien alto que quienes sí son realmente atractivos son hombres que no se ponen por encima de nadie y que trabajan por un mundo mejor.

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