Mujeres pelotaris. FEPelota

Estas pelotaris son desconocidas en la actualidad aunque tuvieron grandes éxitos en los años veinte del siglo XX. Llenaron frontones de España y América.

Las pelotaris tenían contrato y sueldo, muchos admiradores e incluso su propia colección de cromos.

Entre ellas, destacamos a Maria Antonia Uzcudun, más conocida como Chiquita de Anoeta, nació en 1927.  Comenzó a jugar a pelota a mano en Anoeta. 

Con solo 13 años, debutó en Salamanca como raquetista y ahí comenzó su trayectoria profesional como zaguera.

Posteriormente, esta pelotari jugó en la élite de la raqueta entre 1941 y 1967. Jugó en recintos de España, México y Cuba.

Según la prensa de su época, llegó a ser la mejor raquetista del mundo, siendo reconocida con multitud de premios y homenajes. 

Chiquita de Anoeta era tan popular que hasta le compusieron un pasodoble a ella.

Por otra parte, desde hace seis años, el frontón de Rentería se llama Agustina Otaola en honor a esta raquetista y en homenaje a un colectivo que llegó a reunir a casi 800 mujeres profesionales.

Agustina Otaola Zapiain comenzó a jugar a pelota con su hermano Victoriano en una pared del negocio familiar. 

‘Agustina’, como se la conocía profesionalmente, se convirtió en una de las profesionales más destacadas durante casi dos décadas. 

Jugaba de delantera y fue considerada como una gran sacadora y como una de las tres grandes raquetistas de todos los tiempos junto a Chiquita de Anoeta e Irura. 

Agustina se retiró de los frontones en 1967, cuando tenía 41 años.

Fue el empresario donostiarra Ildefonso Anabitarte quien en 1917 se llevó a varias de estas jóvenes a Madrid y las animó a jugar. 

Tras años de éxito, a mediados de la década de 1940 el franquismo dejó de conceder licencias y la popularidad de esta disciplina deportiva comenzó a menguar en España. 

Para muchas raquetistas, aquello puso punto y final a su carrera deportiva, otras emigraron a países como México donde algunas siguieron compitiendo hasta casi la década de 1980.

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