Que el hombre es infiel por naturaleza es uno de esos bulos extendidos y que muchos de nosotros hemos oído desde jóvenes. Que el amor solo dura 3 años y que cuando pasa este tiempo la chispa se apaga, la pasión va disminuyendo y la ilusión desaparece,y solo te queda una opción, tienes que “acostumbrarte” a estar con tu pareja, pero ya “nada es lo que era” ni jamás lo será… Es otra de esas invenciones con las que hemos ido creciendo y formándonos en nuestra noción de ser hombre.

La idea de fondo de ambos mitos es la misma, la intención de justificar con argumentos disfrazados de validez, y en ocasiones de validez científica, o como mínimo con la regularidad de que todo el mundo lo hace, un acto que tiene como fin el engaño. Si en una relación, sea de la naturaleza y duración que sea, existe mentira y engaño, es la consecuencia de que esta es una relación tóxica, y existe un desprecio hacia la persona engañada. 

En el libro “El amor en la sociedad de riesgo”, que desarrolla la base teórica de la atracción y la elección, sobre la que más tarde se desarrollará toda la teoría de las Nuevas Masculinidades Alternativas, Jesús Gómez, su autor, desarrolla una argumentación a favor de que el amor no tiene fecha de caducidad. o como mínimo, no de manera biológica, ya que tiene un carácter plenamente social: “El amor se trabaja, nunca sucede” dice Gómez. Es más, la pasión, el enamoramiento y la relación de intimidad aumenta y mejora con el tiempo si se trabaja, si hay una relación basada en el diálogo, el respeto y la sinceridad, y si nos esforzamos cada día en mantener la relación viva.

La realidad y la base de cada relación no tiene correspondencia con si esta es esporádica o estable, homosexual o heterosexual, exclusiva o abierta, no depende de la edad ni de la clase social, ni de la religión ni de la cultura o del poder adquisitivo de los participantes. En todos los modelos de relación existente podremos encontrar una base fundamentada en el respeto, pero también podemos encontrar una relación basada en el engaño.

Una Nueva Masculinidad Alternativa basa sus actos en el respeto y el posicionamiento claro ante cualquier tipo de violencia. Más allá de prejuicios y juicios de valor sobre los tipos de relaciones, que  éstas sean elegidas libremente por las personas que en ellas participan y que estén ausentes de actos violentos como el engaño, será lo que una persona con actitudes NAM buscarà en las relaciones que emprenda, así como también en aquellas que desee continuar y transformar.

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