Esther Roca, Ana Vidu, Mar Joanpere

Hoy 30 de septiembre el acto final de la ruta del norte del MeToo Universidad en la Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas. El acto forma parte de dos rutas, la del norte y otra del sur, que han recorrido durante toda la semana universidades de diferentes comunidades autónomas. 

Esther Roca, miembro del MeToo Universidad y profesora ayudante doctora de la Universidad de Valencia, ha dado comienzo presentando el acto y explicando el sentido de este movimiento y esta ruta. Una ruta que el movimiento lleva años queriendo hacer, como ha explicado, pero hasta ahora no era el momento. Tras años investigando y luchando por sacar a luz el acoso sexual en la universidad, ahora es el momento, y el movimientoha recorrido 13 universidades.

Esther Roca da paso a Ana Vidu, investigadora Marie Sklodowska-Curie en la Universidad de Berkeley, cofundadora del Metoo Universidad y primera víctima en denunciar por acoso sexual en uno de los catedráticos más reincidentes de la universidad española. La prensa se hizo eco del caso, y entre los medios destaca el documental “Voces contra el silencio” (RTVE Documentos TV), galardonado con el Globo de Oro del World Media Festival de Hamburgo 2018. Comienza agradeciendo a la Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas por ofrecer este espacio al reencuentro de las dos turas. 

Agradece también al público que ha venido porque ya el hecho de estar aquí es un posicionamiento en contra del acoso sexual. A continuación lee algunos de los casos que 14 estudiantes denunciaron al catedrático más reincidente de la Universidad de Barcelona en 2011, describiendo acosos como invitar a un alumno a su casa, hacerle quedarse en ropa interior y agarrarle el pene. Ana Vidu fue una de las alumnas que lo denunció, y explica que en ese proceso – y ya desde que comenzó el acoso – entendió que todo el mundo lo sabía y que muchas personas callaban y ocultaban esos acosos. 

 

Pero no todos y todas eran así. Vidu acudió al catedrático Ramon Flecha, que durante toda su vida se ha posicionado de parte de las víctimas y fue el primer profesor en romper el silencio sobre el acoso sexual en las universidades españolas. Tanto Vidu como Flecha y el grupo de investigación CREA, primero en investigar el acoso sexual en las universidades españolas, sufrieron crueles ataques y represalias por romper el silencio y posicionarse del lado de las víctimas. Estos ataques (entre ellos, amenazas de muerte a las 3 de la mañana o críticas en las escuelas de sus hijos) se conocen como violencia de género aisladora, y tienen precisamente el objetivo de machacar a quienes apoyan a las víctimas para que estas queden aisladas y no se atrevan a romper el silencio. Pero lograron pasar de ser víctimas a supervivientes: las evidencias científicas muestran que es muy importante que las víctimas tengan éxito y para ello es imprescindible que tengan apoyo. Entonces es cuando Vidu comparte la anécdota “El croissant ganador”: Ramon Flecha (que conoce bien las evidencias de qué hay que hacer para que las víctimas tengan éxito, ya que es el primer investigador del mundo en la categoría “gender violence” del ranking Google Scholar) la llevó a la cafetería que había ganado el premio al mejor croissant de España para convertir todas esas injusticias en victorias. Vidu termina su intervención explicando que estamos en el mejor momento, agradeciendo el recibimiento de las universidades en las que ha estado el movimiento, y segura de que llegarán muchos momentos de cambios.

Por último interviene Mar Joanpere, cofundadora del MeToo Universidad y primera víctima que ganó un caso de acoso entre iguales en la universidad. Explica que esta ruta inédita ha permitido hablar profundamente sobre el tema y abrir espacios de diálogo en las universidades. Haber compartido su propio testimonio y el cómo han logrado superarlo y salir con éxito ha permitido que a lo largo de las rutas haya habido chicas que hayan decidido romper el silencio, salir con éxito, no tener que abandonar la carrera y convertirse en supervivientes. Mar Joanpere explica que cuando empezó el máster, desde el primer día que entró en clase un compañero de clase empezó a perseguir y acosar a ella y a otras dos alumnas. Las perseguía en el baño, en la zona en la que vivían, en sus espacios de ocio, etc. Dibujaba en su cuaderno mientras las alumnas hacían presentaciones pechos, vaginas, y les decía que las había dibujado. 

Nadie de clase excepto un alumno las apoyó, incluso algunas compañeras se pusieron en contra de ellas y a favor del acosador; el profesorado tampoco las apoyó. Un día incluso llegó a traer una navaja de medidas no reglamentarias y hacer ostentación de ella. Por suerte, un día empezaron una asignatura nueva con Ramon Flecha, que les dijo que en la universidad existe el acoso sexual, y que si alguien tenía un problema podían buscar las formas de transformarlo. “Era como estar en un mar ahogándonos y por fin alguien nos lanzó un salvavidas, por fin alguien nos ayudó”, explica Joanpere. Fue así como se pusieron en contacto con Ana Vidu y las otras víctimas del caso que habían formado la Red solidaria de víctimas contra la violencia de género en las universidades (ahora con el nombre MeToo Universidad). Una vez más, la institución, en lugar de protegerlas y apoyarlas las revictimizaron y atacaron. Pero gracias al apoyo de la red, de Ramon Flecha, Marta Soler, Lidia Puigvert y otras personas del CREA, finalmente ganaron el caso y se convirtieron en las primeras víctimas en ganar un caso de acoso entre iguales en la universidad.

Con el objetivo de que se creen los mecanismos para proteger a todas las víctimas y crear redes de apoyo para que las universidades sean libres de violencia, el MeToo Universidad lanzó una campaña en change.org que ya tiene más de 7500 firmas con 6 peticiones, 6 medidas, a todas las universidades españolas y a quienes las representan. Son medidas basadas en evidencias científicas, en prácticas que se desarrollan desde hace tiempo en las mejores universidades.

  1. Que sus actuaciones en relación con la violencia de género que hay en las universidades se basen en las evidencias científicas que la superan y no en bulos que la aumentan.
  2. Que en masters, doctorados y otras acciones formativas dejen de ocultar las principales revistas científicas internacionales sobre este tema.
  3. Que realicen actuaciones inmediatas para acabar con la Violencia de Género Aisladora como única forma de superar el acoso sexual en el ámbito universitario.
  4. Que dejen de apartar de los cargos de responsabilidad en género a las investigadoras de más nivel científico internacional.
  5. Que dejen de apartar de los cargos de responsabilidad en género a quienes más se han comprometido en el apoyo a las víctimas.
  6. Que dialoguen con el MeToo universidad como hacen las mejores universidades del mundo.



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