El 28 de Mayo del 2016 la asociación Homes en Diàleg organizó la Jornada titulada Nuevas Masculinidades Alternativas y Doble Moral.  En ella se reflexionó sobre cómo las nuevas masculinidades se pueden vincular a la doble moral. Históricamente este concepto se ha utilizado para argumentar, entre otras cosas, que la masculinidad hegemónica ha perpetuado la misoginia y los dobles discursos respecto a las relaciones afectivo-sexuales. Es decir, que no puede existir en la misma persona excitación, pasión, igualdad y compromiso. De modo que en dicha jornada se profundizó en el argumento de que las nuevas masculinidades, o los análisis realizados desde los hombres igualitarios y la corresponsabilidad, pueden reproducir también este esquema. A continuación lo vamos a explicar con algunos ejemplos. 

1.En algunas ocasiones, no siempre, cuando se habla de corresponsabilidad y reparto de tareas domésticas en los hombres también se manifiestan al mismo tiempo comentarios que ridiculizan y quitan atractivo a estos hombres. Así, en la actualidad, la opinión pública se ha hecho eco del vídeo del Fary y su exposición de los hombres blandengues, como un vídeo reaccionario y rancio. Si bien ello es cierto, no resulta también reaccionaria la escena de Te doy mis ojos, de Iciar Bolláin, en la que Candela Peña ridiculiza y hasta insulta al chico igualitario, que cuida a los niños, con el que se ha casado?. No se puede mostra a la sociedad un producto como que busca la igualdad de género cuando reproduce el esquema de la doble moral. 

2. Se habla también de la importancia de que los hombres muestren sus emociones, que lloren. De nuevo la campaña de hombres blandengues pone de manifiesto este hecho. Es cierto, y así lo apuntan los estudios de masculinidades, que ha existido mucha presión del patriarcado en torno a este tema, pero es falso argumentar que ha sido así a lo largo de la historia. Siempre ha habido hombres que han mostrado sus sentimientos, mucho más relevantes que las emociones por cierto, y que se han posicionado por la igualdad con el interés más profundo y revolucionario que es la solidaridad con las mujeres y los coletivos más vulnerables. Es necesario matizar este aspecto, porque puede confundir a la sociedad, sobretodo a los chicos más jóvenes. Un hombre que llora en público o privado ya es siempre un hombre igualitario? Podemos entonces considerar que Arias Navarro era un hombre igualitario cuando lloraba por la muerte de Franco delante de toda España? Cabe ser más riguroso con todo este análisis. 

3. Por último, la utilización absurda de los micromachismos, concepto sin ningún aval de la comunidad científica internacional. Se ha llegado a considerar que es micromachismo cuando un camarero pone una cerveza al chico y una refresco a la chica sin saber quién ha pedido qué. ¿Es realmente este uno de los principales problemas del patriarcado? Cuando desde los estudios de género de más impacto científico ya se establece la distinción entre sexismo y violencia de género, y cuándo teóricas pioneras como Raewyn Connell ya hablan que los hombres sexistas no siempre ejercen violencia. De nuevo otro discurso reaccionario vendido como gran aporte para la igualdad, cuando no existe evidencia alguna en las bases de datos científicas que demuestren un impacto social relevante. 

Concluimos apuntando que las masculinidades y sus análisis es algo muy importante. Deben tratarse de forma seria y no a través de propuestas o campañas reaccionarias que no tengan ni rigor ni profundidad. 

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