Regina de Lamo nació el 7 de septiembre de 1870, en Úbeda. Nos encontramos ante una mujer polifacética que fue pianista, profesora de música y canto, intelectual, activista, escritora y periodista y defensora de los derechos de las mujeres; y promotora del modelo cooperativista en la economía.

Escribió artículos de prensa y ensayos, y es considerada escritora de la Generación del 98.

Sus padres eran liberales y dieron a su hija una formación completa, por lo que era  una mujer culta. Para conseguir que tanto su hija como su hijo obtuvieran una educación más acorde a la Ilustración y a La Institución Libre de Enseñanza, se trasladaron a Madrid. 

Regina de Lamo estudió música; fue galardonada con el Primer Premio Nacional de Piano en el Conservatorio de Música de Madrid, y ganó el primer premio en el Conservatorio de París.

Terminados los estudios, inició su carrera profesional como profesora de música y canto, pero pronto su inquietud le llevó a ampliar su campo de actuación a otros ámbitos y desarrollar una carrera multidisciplinar. Fue una figura de inspiración para compañeros y amigos de profesión, como el compositor Rogelio Villar quien le dedicó la obra para piano “Canción española”.

Sus amplias lecturas la conducen a comprometerse con las ideas cooperativistas, sindicales y feministas.  

Colaboró con el periódico local de Asturias, El Noroeste.Llegó a crear la Editorial Cooperativa Obrera, para ayudar a conocer la obra de Rosario Acuña.

Participó con Companys, futuro Presidente de la Generalidad de Cataluña, en la organización de la Unió de Rabassaires de Catalunya. Ejerce de vicepresidenta en el I Congreso Nacional de Cooperativas, en Madrid, de mayo de 1921. 

Fue precisamente Regina, la encargada por la Federación Valenciana de Cooperativas, de presentar la ponencia y moción sobre los Bancos Populares de Crédito y sus relaciones con los almacenes Cooperativos, que fue aprobada unánimemente. 

En ella se habla del Banco, tipo Regina Lamo, haciendo una diferenciación clara con otras experiencias, tipo Raifeissen, Schulze o Luzzatti. A su iniciativa se deberá la creación, en 1920, del primer Banco obrero: el Banco de Crédito Popular y Cooperativo de Valencia.

Su otra faceta de feminista convencida: su activismo a favor de los derechos de la mujer ha quedado plasmado en numerosos artículos y en algunos poemas.

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