Hay personas a las que les gusta estar solas, y en este caso, la soledad no duele, sino que reconforta. Pero las hay a quienes la soledad les viene impuesta por las circunstancias, y entonces les hace daño. A fin de aliviar semejante desazón, son diversas las iniciativas, públicas o privadas, emprendidas para ayudar. Sin embargo, todas las conocidas adolecen de un fallo importante.

Un ejemplo reciente lo encontramos en el servicio puesto en marcha por la Cruz Roja, consistente en ofrecer consuelo a solitarias y solitarios por medio del teléfono o de las varias redes sociales. Estará en funcionamiento desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarde. Cabe decir que suficiente, sin embargo…. únicamente de lunes a viernes. El personal no trabaja los fines de semana, como es natural, y no se buscan sustituciones para sábados y domingos, cuando la gente solitaria se siente más sola. 

No hay nada que hacer, todo está cerrado, la familia está ausente de fin de semana.  Los centros para personas mayores no abren, no acogen, a semejanza de servicios como el mencionado más arriba, dado que la semana laboral es de cinco días. Al parecer, sentir la soledad también debería limitarse a hacerse presente de lunes a viernes.

Si de verdad importa el bienestar de las personas angustiadas por la soledad, los servicios de acompañamiento tendrían que prestar especial atención en los días de fiesta. Al no ser así, todo queda a medias, reducido a discursos algo engañosos.

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