Este mes de septiembre ha salido publicado en la Revista Pedriatics, de la Academia Americana de Pediatria (AAP), un artículo que ofrece pautas claras para que desde las consultas médicas se proteja de los abusos sexuales infantiles. 

Si vamos a los datos de EUA, entre el 15% y el 25% de las chicas, así como entre el 5% y el 10% de los chicos serán víctimas de abuso sexual infantil. Los casos que suceden en las consultas médicas también cuentan y, muy probablemente, no se conocen ni denuncian en su mayoría. 

El artículo al que hacemos referencia, Protecting Children From Sexual Abuse by Health Care Professionals and in the Health Care Setting, destaca la importancia de que en las consultas de pediatría los profesionales estén bien formados y tengan normas claras para proteger a los y las menores. Además, se indica la necesidad de que el entorno sea seguro, desde las prácticas y exámenes clínicos, al lenguaje utilizado por los pediatras, el consentimiento de los familiares, niños y niñas cuando se requiera, teniendo en cuenta también su edad entre otros aspectos. 

Las recomendaciones de la AAP van mucho más allá de la comprobación de los antecedentes penales. Para garantizar que una persona no comete un abuso sexual es necesario, como indicábamos, que las normas estén claras, que el entorno sea seguro, y eso requiere toda una organización, sensibilización y trabajo de fondo que deben realizar y recibir los equipos médicos. Otra de las indicaciones es que los propios trabajadores puedan informar sobre su preocupación sobre el abuso de pacientes por parte de otros miembros del personal. Igual que sucede en cualquier institución, como podría ser en una escuela o instituto, se necesita de la comunidad y de la solidaridad de las personas que forman parte de ella para revelar y denunciar los casos de abuso y agresión que puedan darse. 

Es importantísimo también ofrecer conocimiento, concienciación e información a los familiares y pacientes, sobre qué implica cada examen o prueba médica. En esta línea y para seguir protegiendo a los menores se recomienda que las pruebas médicas no las realice un sólo profesional, sino siempre con otro acompañante. 

Mediante la implementación de las diferentes recomendaciones, los pediatras pueden proteger la seguridad física y emocional de los niños y de las niñas que tienen a su cargo. Esto es esencial y resulta muy práctico poder acceder a esta información, que también puede ser muy útil en otros ámbitos y espacios como el educativo. 

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