Men's League for Women's Suffrage badge (UK) y Manifestación por el voto universal, Prague, Austria-Hungary, 1905

Desde el siglo XIX con el surgimiento de los movimientos de mujeres los hombres han participado a la par dando importantes respuestas desde los ámbitos social, político, cultural e intelectual por conseguir la igualdad de las mujeres. Pero incluso anteriormente, a lo largo de los siglos XVII y XVIII había hombres escribiendo y debatiendo sobre la igualdad de las mujeres, así como de los derechos humanos, entre los cuales, los de las mujeres. Hombres como Condorcet entre otros ya defendía la importancia de que las mujeres tuvieran acceso a la educación, por ejemplo.

El historiador jurídico británico, Sir Henry Maine, criticó la inevitabilidad del patriarcado en su obra Ancient Law publicada en 1861, mientras que John Stuart Mill, autor de The Subjection of Women (La sujeción de la mujer), presentó una petición de las mujeres al parlamento británico y apoyó una enmienda al proyecto de ley de reforma de 1867. Otros, por ejemplo, apoyaron en estos mismos años la participación de las mujeres en organismos como la Convención Mundial Antiesclavista.

La colaboración y el posicionamiento de los hombres con la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres, así como por la superación de la violencia de género han existido siempre. Del mismo modo que siempre ha habido mujeres contrarias a la emancipación de las mujeres, y hombres y mujeres clasistas, esclavistas, racistas o machistas.

Parece que existe una fiebre por estigmatizar a los hombres desde posiciones que fomentan enormemente la violencia de género y la discriminación. Posiciones que por algún interés pretenden olvidar la historia y reescribirla a base de decir a los otros qué y cómo tienen que actuar.

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