:https://www.nsf.gov/geo/opp/documents/USAP%20SAHPR%20Report.pdf

La Fundación Nacional de Ciencias (NSF por sus siglas en inglés)  es la encargada de supervisar todas las operaciones estadounidenses en la Antártida. Más de 3000 personas entre científicos y científicas, contratistas y personal militar, son destinadas a la estación sur de la aurora austral Amundsen-Scott  bajo su supervisión, siendo mujeres, aproximadamente, un tercio del total. 

Por fin y tras llevar años recibiendo denuncias por acoso sexual, la NSF encargó un informe de investigación en abril de 2021 cuyos preocupantes resultados han sido publicado recientemente. El informe final de prevención y respuesta a la agresión y/o acoso sexual recoge más de 80 entrevistas con personas y grupos focales, la mayor parte anónimos, así como una encuesta que se realizó a 880 empleados y empleadas de diversa antigüedad en la plantilla, también personas recién incorporadas.

Escandaliza leer algunas de las declaraciones que han surgido de las entrevistas como la de una chica a quien advirtieron en su primer día que evitase entrar a cierto edificio de la base si no quería ser, literalmente, violada. Otra de las declaraciones que han visto la luz es la de una chica que reconoció haber llevado en el bolso un martillo después del miedo que le provocó observar la situación de acoso sexual “generalizada”. La encuesta, por otra parte, muestra cómo el 72% de las mujeres opina que el acoso y las agresiones sexuales suponen un problema continuo.

Los resultados del Informe muestran claramente como el acoso y la agresión sexual son un problema continuo en la estación de la Antártida y describen el contexto laboral como un lugar aún más hostil para quienes denuncian y cómo además de violencia sexual son víctimas de otras muchas represalias relacionadas principalmente con la continuidad de sus contratos y las oportunidades laborales futuras. En esta línea el análisis revela que el personal de la estación teme que si denuncia, en caso de ser víctima de acoso sexual, sean ellas o ellos quienes se marchen a casa. Una de las entrevistadas víctima de acoso sexual en la estación, reconoció que cuando lo conttó una de las primeros consejos que le dieron fue que no lo contara o además de irse a casa, la incluirían en la lista negra del programa.

El informe atribuye a ciertos factores como el aislamiento en las condiciones de trabajo y al hecho de que cada uno de los numerosos contratistas e instituciones que operan tenga sus propios protocolos y políticas para hacer frente al acoso sexual, sin embargo, sabemos por las investigaciones que lo más importante es un posicionamiento de tolerancia 0 a la violencia real tanto por parte de la institución como de las personas del entorno. En este sentido, comienza a darse un cambio social profundo de forma que cada vez es más difícil mirar hacia otro lado y así lo refleja en su entrevista para la investigación, Roberta Marinelli, directora de la Oficina de Programas Polares de la NSF cuando dice:  Siento que no tengo otra opción que enfrentar este desafío.

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