¿Qué pasa si me coaccionan y digo sí, aunque no quiera? La comunidad científica internacional lo llama sí coaccionado/sí coercitivo y está al orden del día en las agresiones sexuales. Científicas y científicos venimos publicando sobre ello desde hace años

Los actos de habla, en este caso “decir sí”, no son suficientes para afirmar que hubo consentimiento, todo lo contrario, la insistencia en la palabra sí puede inducir a que quienes agreden y quienes son cómplices con los agresores se acojan a que “dijo que sí” y silencien el poder interactivo y todos los actos comunicativos que se sucedieron y llevaron a su víctima a “decir sí”.

Es muy positivo que se legisle sobre este tema y el artículo 178 de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual incluye las coacciones que son delito, aunque se haya dicho que sí. Pero es negativo que se haga tanto énfasis en que solo sí es sí, lema que está ahora por todas partes sin tener en cuenta el contenido muy positivo de ese artículo.

En el proyecto de investigación CONSENT (PID2019-110466RB-I00) financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Agencia Estatal de Investigación estamos analizando qué actos comunicativos entre los y las jóvenes son coercitivos y cuáles son consentidos. Para ello hemos incluido la voz de jóvenes que nos cuentan cómo han vivido y viven estas situaciones y también voces de fiscales, jueces, abogadas y abogados, profesionales de diferentes ámbitos que atienden a las víctimas, cuerpos de seguridad, personal del ocio nocturno, etc. Todas ellas y ellos coinciden en la importancia de identificar estos actos comunicativos que van más allá de los actos de habla y que ayudarían a generan entornos libres de coacción para poder libremente decidir qué relaciones mantener y cuáles no.

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