Las sillas de coche en menores de hasta 135 centímetros de altura son un elemento de retención tanto obligatorio como indispensable para aumentar la seguridad durante los desplazamientos y viajes y deben utilizarse siempre, tanto en carretera como en vías urbanas, e independientemente de que las distancias que vayan a recorrer sean más o menos cortas. No obstante, hay que tener muy en cuenta la finalidad de estos dispositivos y no utilizarlos por tiempos prolongados ni como opción habitual para transportar o dormir a los y las bebés.

La investigación A comparison of respiratory patterns in healthy term infants placed in car safety seats and beds, publicada en la revista científica ‘Pediatrics’, muestra precisamente cómo disminuye el nivel de saturación de oxígeno en bebés recién nacidos/as cuando se encuentran en sillas y capazos para vehículos en comparación con cuando se tumban en cunas. La muestra consistió en 200 recién nacidos/as en quienes se midieron los datos fisiológicos de saturación de oxígeno, la frecuencia y el tipo de apnea, la hipoapnea y la bradicardia mientras estaban en la cuna del hospital, en el capazo del automóvil y en la sillita del coche. Los resultados demostraron bajadas significativas en la saturación de oxígeno en las y los bebés mientras se encontraban en los sistemas de retención para vehículos. Esta circunstancia se produce a causa de alteraciones en los estados del sueño y por la postura que fuerza la colocación en estos dispositivos, que altera el ritmo y el rendimiento respiratorio obstruyendo el flujo de aire si se prolonga por varias horas. 

Las conclusiones del estudio recalcan que los sistemas de retención infantil son la mejor opción para viajar de forma segura y una de las estrategias más eficaces para proteger a las niñas y niños en caso de producirse un accidente de tráfico. Asimismo, se concluye que su uso debe limitarse a ese y nunca servir como sustitutivos de las cunas. Además, los datos recogidos pueden guiar la investigación para aumentar la seguridad de las y los  bebés en los viajes en automóvil minimizando los riesgos respiratorios que han sido documentados en este y otros estudios previos.

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