Tras un caso penal relacionado con la muerte de una estudiante de 21 años que fue objeto de la mutilación genital  en el distrito de Bonte en en Sierra Leona. Tras este hecho tres relatores, como informa la ONU, emitieron un comunicado en el que calificaron la mutilación genital femenina como una tortura contra las mujeres.

Esta práctica viola los derechos fundamentales de las mujeres, especialmente a su integridad física y su vida. Las personas expertas señalan que estas prácticas están ancladas en la sociedad y en la dinámicas de poder. Una práctica que no puede normalizarse ni utiizarse como justificación para invocar prácticas socioculturales y religiosas beneficiosas para el sexo femenino. Por ello, informan que estas prácticas no pueden quedar impunes. 

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