Pap test trichomonas. Wikipedia

George Papanicolau, procedente de la isla griega Eubea, fue el científico que desarrolló el test que lleva su nombre. Su trabajo ha permitido a muchas mujeres recibir el tratamiento adecuado para prevenir el cáncer de cuello uterino. Pero ¿qué hay detrás de este descubrimiento? Una historia de amor, según Informador

Papanicolau y su mujer Andromachi “Mary” Mavrogeni emigraron a EE.UU. en 1913 en busca de una vida mejor. Tras trabajar en multitud de empleos al llegar a Nueva York, finalmente George Papanicolau consiguió un puesto en el Colegio Médico de la Universidad de Cornell. Él mismo explicó en 1950 que trabajó intensamente allí, señalando que “apenas he sacado mi nariz fuera del laboratorio desde entonces”.

Tras años de intenso trabajo, en 1928 descubrió, tras tomar unas muestras de células de cuello de útero y frotarlas en un portaobjetos de vidrio, que eran cancerosas. Sin embargo, ese importante avance no tuvo en un principio repercusión en la comunidad científica ni entre las autoridades médicas estadounidenses. Tras eso, continuó recopilando evidencia para que sus hallazgos fueran reconocidos y pudieran ser utilizados.

Su mujer Andromachi fue asistente de laboratorio de George. Ella, además, se hizo esas pruebas durante aproximadamente 20 años todos los días. Ella le pidió que no desistiera cuando no se reconocía su trabajo y que continuara con su convicción. Las personas cercanas al matrimonio como sus nietas dicen que: “Fue una relación muy increíble porque eran un equipo. No creo que pudiera haberlo hecho sin ella”, según el Informador. 

Tal y como se mencionó en la reunión especial de 1957 de la Federación General de Clubes de Mujeres en Estados Unidos, se trata de una de las mayores contribuciones del siglo XX a la salud de las mujeres. Millones de mujeres ahora se han beneficiado de este avance científico que se ha ofrecido rutinariamente en muchos países.

Secciones: subportada

Si quieres, puedes escribir tu aportación