La masculinidad tradicional dominante ha sido ampliamente investigada y en esta sección hemos aportado diferentes evidencias científicas sobre sus rasgos y consecuencias. Siguiendo esta línea de estudio, esta masculinidad se ha caracterizado por el ejercicio de la hegemonía y ello ha significado en diferentes entornos y situaciones una falta de libertad en el sentido más amplio de la palabra. Las masculinidades alternativas se posicionan totalmente en contra de ello y establecen la libertad como uno de los ejes centrales de su forma de actuar. Sin embargo, en este artículo vamos a presentar una serie de aclaraciones que el movimiento de las nuevas masculinidades, a menudo llamados hombres igualitarios, deben tener en cuenta: 

  • La libertad sexual es una de las grandes conquistas de la modernidad, de modo que el movimiento de las nuevas masculinidades la debe considerar de forma prioritaria. Cualquier tipo de relación afectivo-sexual, siempre que se fundamente en el respeto y la no violencia, debe ser un elemento a defender desde este movimiento. Eso significa que tanto si estamos hablando de relaciones monogámicas, poligámicas, abiertas o cerradas, para toda la vida o para un tiempo concreto, pueden ser relaciones bonitas a las que el movimiento de nuevas masculinidades no se puede oponer. Esta puntualización, aunque parezca evidente, a menudo no lo es tanto cuando se plantean que los modelos más adecuados para las nuevas masculinidades es uno en concreto. 
  • Es importante también defender la libertad en las relaciones de amistad. Los hombres de nuevas masculinidades no tienen porque seguir un patrón único relacional con sus amigos y amigas. Pueden tener amistades con las que profundicen más o menos sobre temas personales, con las que practiquen deporte o vayan al teatro, que vayan a grupos de hombres igualitarios o que no vayan. No existe un modelo único adecuado, en este sentido lo importante es que la amistad se base en la igualdad, el respeto y la ausencia de cualquier tipo de violencia. 
  • Las nuevas masculinidades también deben defender las prácticas sociales y culturales diversas. Tan negativo es criticar a aquellos hombres igualitarios que les gusta el futbol, como imponer su visionado, ambas son prácticas que vulneran la libertad. Así mismo, por ejemplo, tan licito es ir a un grupo de reflexión terapéutica, como pasar una tarde con un amigo viendo una película. Una cosa no es mejor que la otra. En este sentido, cabe subrayar que algunos grupos de hombres igualitarios, en ocasiones, quizás de forma implícita, han tendido a homogeneizar sus prácticas y criticar aquellas que consideraban no propias para las nuevas masculinidades. En este último caso, por ejemplo, porque simplemente se asociaban con estereotipos que no vulneran ningún tipo de derecho fundamental. 

Estas puntualizaciones son importantes, sobre todo para evitar ataques a la libertad que desde el movimiento de nuevas masculinidades se pueda ejercer. Por suerte, las nuevas masculinidades alternativas se alejan radicalmente de todo ello. De hecho, uno de los principios por los que apuesta, como ya se ha señalado en esta sección, es la igualdad de las diferencias -unidad en la diversidad. El respeto por la libertad en los diferentes ámbitos de la vida es lo que está garantizando su éxito. Y es este es uno de los componentes claves que las hace alternativas de verdad: la búsqueda de esta diversidad que las convierte en más transformadoras.

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