El chico de 20 años fue detenido tras identificarlo a través de la activación del protocolo de violencia sexual a menores en el hospital donde se atendió a la víctima. El agresor engañó a la niña haciéndose pasar por ser un chico de 15 años,  iniciaron una supuesta relación hasta llegar a la coacción sexual y violación, puesto obligó a la menor a tener relaciones sexuales bajo presión. 

Lo grave de la situación es que esta violación podría haber sido evitada, puesto el agresor contaba ya con denuncias previas de agredir a otras menores, e incluso dejar embarazada a otra niña de 12 años. ¿Cómo es que no estaba en la cárcel? ¿O es que resulta que no había sido debidamente juzgado?  Si los agresores perciben que sus agresiones sexuales a menores son impunes, seguirán dañando a niñas como las víctimas que han sufrido las violaciones de este agresor, que si se hubiera detenido y juzgado el primer caso como se debía ya no hubiera concurrido a más.  Por tanto, el sistema judicial y social deben aplicar tolerancia 0 a cualquier tipo de agresión sexual y a cualquier edad.

Y por otro lado, socialmente tal y como se decía en una de las campañas de prevención de abusos sexuales, quien agrede sexualmente a menores es un cobarde, como este chico de 20 años, un completo cobarde.

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