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Tres empleadas de la multinacional sueca denunciaron en enero a un compañero por acoso sexual. La empresa intentó tapar los hechos con un documento de confidencialidad que querían que firmaran las empleadas y con una investigación privada según El País

Las pasadas Navidades un trabajador le pidió a una compañera que lo esperara en las taquillas para decirle algo. Después le pidió que entrara con él en el baño y cuando la compañera se negó, él quiso besarla sin su consentimiento. La respuesta de él fue darle una patada a una papelera y le dijo que no se lo dijera a nadie. 

La trabajadora unos días más tarde se lo contó a una compañera y entonces se dió cuenta que ella no era la única. Contó para el diario El País que las otras dos chicas que también fueron acosadas por el mismo empleado eran más jóvenes que ella y llevaban más tiempo en la empresa. Supo que ellas no querían denunciarlo a la empresa porque no querían problemas con la propia empresa pero ella pensó que no había que normalizar y, en enero, lo denunció a la empresa. Tras esta primera denuncia las otras dos compañeras se sumaron a la denuncia. 

Lo primero que exigió H&M fue que las tres firmaran un documento de confidencialidad prohibiendo compartir lo que había ocurrido con su entorno familiar y laboral. Este documento sin carácter legal y secreto, trataría a las chicas como potenciales delincuentes en el caso de compartir los hechos con alguien que no sea la “Dirección de la empresa”.   

Dos de ellas lo firmaron pero la chica que puso la primera denuncia se negó a firmarlo gracias a hablar con su entorno familiar, a pesar de que recibió muchas presiones por parte de la abogada de la empresa para que lo firmara. 

 

A finales de enero, la primera denunciante había dejado la empresa y recibió el documento por correo electrónico. La citaban a una primera entrevista de una “investigación” auspiciada en exclusiva por la “Dirección de la Empresa”, incumpliendo en esto también el protocolo, que para estos casos prevé una comisión instructora. 

El denunciado ya no trabaja en la empresa pero ni la investigación ni su salida han sido comunicadas a la comisión de igualdad según fuentes sindicales. En España según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2019, más de 8,2 millones de mujeres han sufrido acoso sexual en algún momento en sus vidas. Un informe del Parlamento británico de 2018, Sexual Harassment in the workplace, mostró que la práctica era habitual también en el Reino Unido. Además de fomentar la omertà sobre los propios delitos, la confidencialidad busca proteger la reputación de las empresas donde se comete el acoso.   

Ya hay investigaciones sobre la necesidad de romper el silencio para visibilizar los casos de acoso sexual en diferentes entornos y de la necesidad de proteger no solo a las víctimas sino también a las personas que las van a defender poniéndose de su lado para romper el aislamiento que sufren. Así mismo, las empresas tienen un papel clave para establecer una cultura de tolerancia 0 al acoso sexual porque de lo contrario estarán del lado de los agresores, algunas ya están dando un valiente ejemplo.   

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