Riane Eisler. Wikipedia

Este mes de julio, la socióloga, escritora y activista austríaca Riane Tennenhaus Eisler cumplirá 91 clarividentes años de edad. Entre sus obras se encuentra la celebrada El cáliz y la espada, en la cual sostiene que ni los conflictos bélicos ni la guerra de sexos han sido ordenados por Dios ni por la biología. 

Un mundo mejor es posible, considera, pese a que nos hacen creer que siempre ha habido violencia y no es posible cambiar. Lo cierto es que, durante miles de años la sociedad no fue jerárquica ni violenta. Los arqueólogos, ancestralmente hombres, han interpretado los dibujos paleolíticos como armas, arpones, dardos, cuando en realidad pueden ser árboles, hojas, juncos. La mirada hace el objeto, lo conceptúa según las pautas adquiridas.

Una muestra de que la violencia del ser humano no es congénita la encontramos en el hecho de que nos sentimos mucho mejor cuando colaboramos o ayudamos que cuando oprimimos o competimos. ¿Por qué, si no, existiría el altruismo, con el cual limpian su conciencia quienes previamente se han enriquecido con alguna forma de dominación?

En su libro, el cáliz representa la vida, mientras que la espada es símbolo de muerte. Y el objetivo primordial en nuestros días debería ser el pasar de la sociedad de la dominación a la de la cooperación. Económica, cultural, entre los sexos.

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