Los agresores sexuales están utilizando un mecanismo de sumisión química, pinchar con agujas a las posibles víctimas para someterlas químicamente. Lo que antes se hacía directamente en la bebida, al incluir medidas de seguridad en los vasos, han pasado directamente a la estrategia de la aguja.

Este mecanismo violento ha sido denunciado por jóvenes de diferentes países, especialmente en Francia y Bélgica, causando un mayor miedo de salir a las discotecas o lugares de fiesta muy concurridos, por lo que implica la aguja, además de la sumisión química, también el riesgo de contraer enfermedades como el SIDA.

En las fiestas de San Fermines cuatro mujeres han denunciado a la policia que las pincharon y sintieron inmediatamente mareos y acudieron a los cuerpos de seguridad donde se les aplicó el protocolo de detección de la sumisión química. 

Este nuevo incremento de violencia, se debe parar aplicando las evidencias científicas que demuestras mayor éxito, por un lado con actuaciones de éxito de prevención de la violencia de género, como el modelo diálogico de prevención de conflictos, y por otro lado,  mecanismos efectivos para detener a los agresores, hasta que este delito no esté considerado como muy grave, seguirán impunemente realizando sus agresiones.

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