La plataforma de pornografía Pornhub propiedad de la compañía con sede en Montreal, MindGeek, ha despedido hace pocos días a un número de personas que no ha especificado a los medios. Dependiendo de las fuentes, hay quien asegura que ha sido hasta un 70% de la plantilla y que solo ha quedado un equipo esquelético, mientras un representante de MindGeek dice que estos rumores son totalmente falsos.

Lo que sí reconoce MindGeek es la dimisión de sus dos máximos responsables en la cúpula directiva, Feras Antoon y David Tassillo, que llevaban décadas al frente de la empresa y continuarán como accionistas de la misma. Sin embargo, niegan que estas dimisiones guarden relación alguna con el amplio reportaje de investigación publicado tan solo unos días antes, en el que se recogen testimonios de personas afectadas que narran la dificultad para conseguir que se borren de la plataforma vídeos alojados sin consentimiento que muestran violaciones o abusos sexuales a menores. Una de las víctimas explica cómo un desconocido consiguió los vídeos bajo amenazas cuando ella tenía 15 años, cómo pensó en suicidarse y cómo dejó de dormir intentando día y noche que los vídeos fueran eliminados de la plataforma, enviando solicitudes con toda la información que MindGeek le pedía: links, nombres de archivos, el usuario de la cuenta desde la que se habían subido, capturas de pantalla… 

No es la primera vez que hay consecuencias para Pornhub después de una publicación de este tipo. En diciembre de 2020 Pornhub eliminó casi el 80% de todos sus contenidos en tan solo 24 horas, y Mastercard y Visa bloquearon los pagos con sus tarjetas en este dominio tras la publicación del reportaje The Children of Pornhub en The New York Times que se hacía eco de varios casos de explotación sexual, maltratos y violaciones de menores en esta plataforma.

Una vez más, la valentía para romper el silencio de las personas más vulnerables como lo son las niñas, y la valentía de quienes las apoyan desde el activismo y desde los medios, hace tambalear gigantes, en este caso de una industria que nos interpela como consumidores y sobre todo como personas adultas y responsables de proteger a proteger a la infancia frente a cualquier tipo de violencia.

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