El último Informe Anual de UNICEF titulado Proteger los Derechos de la Infancia en Tiempos de Crisis, publicado el pasado mes de mayo, evalúa el pasado año 2021, segundo año consecutivo de pandemia por la COVID-19 en el que las consecuencias de la misma siguen protagonizando el balance. 

Efectos de los que ya se ha hablado en anteriores artículos como, por ejemplo, la preocupante escalada de la pobreza infantil y que, según la Organización Internacional, ha llevado a que 100 millones más de niños y niñas hayan sufrido privaciones en las zonas más afectadas o las interrupciones históricas en la educación en detrimento de la calidad del aprendizaje. Los conflictos armados que se han generado en diversas zonas del planeta o las catástrofes medioambientales se encuentran entre las principales causas que ponen en riesgo la salud, el bienestar y la seguridad de millones de niños y niñas en todo el mundo. 

Sin embargo y, a pesar del escenario, la actual generación de jóvenes a la luz de los resultados de una encuesta que UNICEF practicó a más de 20.000 personas de 21 países como parte del proyecto La infancia en Transformación, se muestra más esperanzada y convencida de que el mundo es cada vez mejor y, en este sentido, el documento plasma los logros más importantes de la Organización.

Algunos de éstos son los 4,4 millones de niños y niñas que han sufrido violencia se hayan beneficiado de servicios de salud, asistencia social y justicia prestados en 129 países o los 7,6 millones de niñas adolescentes de 47 países a las que se ha asistido y prevenido del matrimonio prematuro, gracias a las alianzas regionales respaldadas por el Programa mundial de UNICEF y el UNFPA para poner fin al matrimonio infantil.  Otro de los logros del 2021 que la Organización destaca es la puesta en libertad de más de 45.000 niños y niñas, una cifra sin precedentes, en 84 países o cómo, en este mismo año, los servicios de justicia adaptados a las necesidades de la infancia han favorecido a 384.000 niños y niñas en 81 países.

Así pues, en este marco, UNICEF anuncia que durante el presente año 2022 se propondrá nuevos retos a través del Plan Estratégico de 2022-2025 mediante el que tratará de llevar a cabo aquellos cambios sistémicos necesarios para enfrentar las causas de la mortalidad, la pobreza, la vulnerabilidad, la inequidad de género y la exclusión infantil en profundidad. 

La Organización mundial plantea que para lograrlo se ayudará de la extensa y vasta red de aliados en todos los sectores con la que cuenta; tener presencia local en más de 190 países y territorios; amplios conocimientos y liderazgo intelectual basado en las evidencias científicas. 

Conscientes de que las transformaciones sociales profundas se alcanzan en colectividad UNICEF anuncia que movilizará a todas las partes interesadas en el cambio sostenible y a gran escala, construyendo alianzas y colaborando con los sectores público y privado, la sociedad civil, organizaciones comunitarias así como con las y los principales interesados y cuyas voces son esenciales para el éxito; los niños, niñas y jóvenes.

 

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