#MarchForOurLives// Twitter

La lluvia no ha sido un impedimento para seguir con la marcha convocada ayer en Washington. El movimiento liderado por supervivientes de tiroteos masivos en Estados Unidos ha vuelto a unir a personas de muy diferentes edades, orígenes, culturas para decir basta a la violencia que acecha en Estados Unidos fruto de la violencia.

Esta marcha se convocó por el tiroteo en una escuela de primaria de Uvalde donde fueron asesinados 19 niñas y niños y dos profesoras. Pero tal y como recogen en sus redes sociales March for Our lives,  durante las tres semanas posteriores al tiroteo de Uvalde se han perpetrado 41 tiroteos masivos más alrededor del país. El 2022 está siendo uno de los años más violentos en este sentido.

Las y los jóvenes, dicen basta.  Tal y como recogen en sus pancartas, tienen derecho a poder vivir sin miedo, dicen que ya no les sirven los pensamientos ni las oraciones, demandan acción para cambiar el rumbo y solucionar el problema.  No puede ser que sí el 90% del congreso está de acuerdo en realizar una reforma sobre el permiso de armas, se impida por un único 10%.   Lo que demandan es que se escuche a la ciudadanía y el congreso regule a favor de la vida de las personas y no a favor de los pocos que siguen exigiendo mantener el status quo.

También se ha escuchado, como madres y padres, que fueron supervivientes de tiroteos masivos en escuelas décadas anteriores, hoy reclaman como “siguen esperando desde entonces la solución”, no quieren que sus hijas e hijos pasen por lo mismo.

Es hora de actuar, no de buenas palabras, sino de poner solución. Es lo que esperan, y no se rendirán, hasta que realmente se haya puesto fin a esta barbarie. 

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