La prestigiosa revista científica ‘Science’, ha publicado recientemente la investigación If you rise, I fall: Equality is prevented by the misperception that it harms advantaged groups. En ella se analizan nueve estudios contextualizados en Estados Unidos con una muestra de más de 4000 personas que demuestran que los grupos sociales más privilegiados perciben erróneamente que la igualdad perjudica su estatus y que la desigualdad los beneficia. Esta falsa idea se mantiene en varios contextos (p. ej., préstamos hipotecarios, salario y contratación), varias características de diversidad (p. ej., cultural, de género, discapacidad u otras) y diferentes tipos de recursos (p. ej., dinero y trabajo). Los miembros de los grupos favorecidos también perciben erróneamente las políticas que mantienen su statu quo o magnifican la desigualdad como si mejoraran su acceso a los recursos, incluso cuando las políticas en realidad no los dejan en mejor situación. Esta tendencia a pensar que la igualdad implica un costo para su grupo se mantuvo incluso cuando las políticas beneficiaron a ambos grupos, tanto favorecidos como desfavorecidos.

Creer que para ganar otras personas tienen que perder parece continuar siendo un pensamiento, además de erróneo, obstinado por parte de toda la clase privilegiada, independientemente del espectro ideológico o político en el que se sitúen. Sin embargo, los estudios analizados demuestran que la desigualdad tiene un coste económico altísimo para todas las clases sociales e interpretar como discriminatorias o amenazantes las políticas destinadas a lograr una mayor igualdad se identifica como el obstáculo principal para la creación de sociedades más equitativas, dado que se producen menos probabilidades de voto por parte de las clases privilegiadas a estas medidas dirigidas a mejorar la equidad.

Estos hallazgos suponen un punto de partida a partir del que comenzar a estudiar desde la psicología social y de manera interdisciplinar con otras ciencias cómo revertir los efectos negativos que tienen estas percepciones erróneas sobre la democratización de la igualdad o cómo continuar avanzando a pesar de estas, pues se evidencia de manera preocupante que la desigualdad tanto en Estados Unidos como en todo el mundo continúa limitando el bienestar económico, psicológico y físico tanto de las clases sociales privilegiadas como, especialmente, de las más vulnerables.

Secciones: Evidencias portada