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Según la Organización Internacional del Trabajo las mujeres representan aproximadamente del 70 al 80% de la fuerza laboral de la industria de la moda. Un sector que a pesar de ser sostenido en su mayoría por mujeres presenta problemas sistémicos que van desde salarios y condiciones laborales injustas, precarias e incluso peligrosas como las que sufren las trabajadoras de la confección en demasiadas ocasiones o el acoso sexual del que no se libran tampoco las modelos mejor pagadas. 

En España, por ejemplo, y según un estudio realizado en 2021 por el clúster ClosinGap sobre el coste de oportunidad de la brecha de género en notoriedad pública, las mujeres representan sólo el 25,8% en los puestos de liderazgo en las esferas críticas de influencia y el mundo de la moda no es una excepción. Según este análisis la cifra queda muy por debajo del umbral del 40% a partir del cual se podría comenzar a hablar de paridad, lo que resulta en una brecha de género en posiciones de notoriedad pública del 14,2%.

Más allá de la brecha de género, el sector necesita transformaciones profundas para que las trabajadoras puedan desarrollar su labor en entornos seguros. En este sentido, se necesitan cambios en las legislaciones, políticas y la cooperación tanto de las marcas como de las personas consumidoras hacia prácticas más éticas de 0 tolerancia a la violencia.

The Pixel Project (TPP) ha lanzado recientemente 16 ideas que pueden inspirar a las empresas del sector a la hora de pensar medidas a adoptar para prevenir y detener la violencia contra las mujeres en todas sus formas. Algunas de éstas recuerdan la importancia de formar a las personas empleadas en las claves para la prevención del acoso sexual e informar a las trabajadoras sobre sus derechos así como la creación de protocolos y mecanismos seguros para poder denunciar situaciones de este tipo. Otra de las medidas destaca la importancia de incluir políticas de terminación responsable en los contratos, ya que según la organización, muchas veces las mujeres ven rescindidos sus contratos con poca antelación y sin una compensación suficiente, lo que las deja muy vulnerables y expuestas a la pobreza y la explotación, incluida la esclavitud sexual. 

The Pixel Project anima a todas las personas a colaborar con la transformación, también a las marcas de ropa que aunque no son propietarias de las fábricas que confeccionan su ropa, tienen la influencia para presionar en pro de que éstas traten mejor a sus trabajadoras y una forma que sugieren para amplificar esta influencia es estableciendo colaboraciones con grupos de defensa en esta línea y recordando que todas las personas, en mayor o menor medida, podemos concienciarnos y contribuir a que esto sea posible.

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