El matrimonio forzado está siendo noticia esta semana tras conocer el caso de dos hermanas pakistaníes residentes en Terrassa (Barcelona) víctimas de un supuesto engaño por matrimonio forzado y asesinadas en Pakistán. Ahora, la Fiscalía de Terrassa ha abierto diligencias para investigar si en relación con el asesinato de las dos hermanas residentes en esta ciudad catalana puede haberse cometido algún delito en España, lo que correspondería dirimirlo a la justicia española según La Vanguardia.

El caso ha generado una fuerte conmoción a nivel social, lo cual ha contribuido a destapar la preocupación y rechazo por los matrimonios forzados, una realidad muy poco detectada, a pesar de ser una práctica que actualmente se encuentra arraigada en comunidades de distintos países del mundo, que afecta muy especialmente a niñas y mujeres.

“No acepto” es una red que aglutina más de 70 organizaciones que trabaja bajo la misión de hacer frente a esta problemática, al tratarse de un asunto que también actúa en Europa al haber traído consigo la globalización, la multiculturalidad y las migraciones. Desde estas organizaciones se advierte que el matrimonio forzado es una realidad invisible, infra denunciada y muy poco detectada. Así como, advierte que se trata de situaciones muy complejas, a las que es necesario dirigir herramientas a corto plazo y a largo plazo para hacer frente. Pues, no aceptar el matrimonio forzado lleva consigo una situación de gran vulnerabilidad e incertidumbre. 

“No Acepto” destaca como buena práctica el protocolo existente en Catalunya, llevado a cabo por la unidad central de atención a la víctima. Este protocolo está en marcha desde 2009 y atiende a cualquier caso de violencia machista, incluido el matrimonio forzado. En Catalunya es el territorio que más casos tiene detectados, 59 desde 2018, según fuentes del Ministerio de Interior. 

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