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Describimos a continuación lo que Max Weber denominó tipo ideal, es decir, un modelo que no se corresponde con ningún caso real, que solo sirve para ayudar a explicar muchos y muy diversos casos. Lo he elaborado en base a entrevistas a víctimas y supervivientes de muy diversas universidades. 

Fase 1: Se anima a los acosadores que han sido denunciados por sus víctimas y quienes las apoyan, a que inventen todo tipo de calumnias contra ellas y las difundan por los pasillos. Se escogen prioritariamente acosadores que hayan hecho cosas muy graves como violar a menores a las que dan clases particulares o acosar cada año a varias alumnas. 

Fase 2: Se les pide que presenten esas denuncias al proceso interno de la universidad, la cual no abre ni comisión informativa o disciplinaria ni protocolo, porque eso permitiría que las víctimas presentaran pruebas concluyentes de la falsedad de las acusaciones. En su lugar, la universidad pasa esas denuncias a la Fiscalía, con lo cual, las víctimas no saben oficialmente quienes las acusan y de qué las acusan, generando así su total indefensión.

Fase 3: Se conecta con los y las peores periodistas, peores profesionalmente y éticamente, que entrevistarán a algunos de los acosadores y difundirán en sus medios las acusaciones en condiciones de anonimato para que las víctimas no puedan demostrar que los calumniadores son los acosadores y sus cómplices. Se difundirán como calumnias los inventos más inverosímiles que son los que generan más escándalo para conectar con el morbo de las peores personas de la sociedad, que estarán encantadas de hacer de eco de las acusaciones a las víctimas.

Fase 4: La fiscalía archivará el caso sin necesidad de ni siquiera entrevistar a ninguna de las víctimas, por lo muy evidente que resulta que todo son mentiras. Los acosadores y los peores periodistas dirán que la Fiscalía lo ha archivado porque no ha encontrado suficientes pruebas de los delitos, insinuando así que sí había pruebas, aunque no eran suficientes porque es muy difícil encontrarlas.

Fase 5: Los medios que han difundido las calumnias evitarán condenas en posibles juicios diciendo que se limitaron a publicar lo que sus entrevistados anónimos decían y que es libertad de expresión. Incluso sabiendo y reconociendo que saben que todo lo que dicen sus testimonios anónimos es mentira, pero ellos como periodistas han dicho la verdad porque es verdad que sus testimonios dicen esas cosas. Por lo tanto, afirman que en favor de la  libertad de expresión tienen que mantener sus publicaciones sin rectificarlas.  

Fase 6: Esas publicaciones en prensa servirán a los acosadores y sus peores cómplices como legitimidad para seguir difundiendo sus calumnias. Desde entonces, muchas personas que saben que son mentira las usarán cuando las personas calumniadas se nieguen a colaborar en sus negocios turbios o en sus pequeñas corrupciones o acosos.

Fase 7: 

A) Si quienes apoyan a las víctimas no tienen apoyos fuertes, unas y otras quedan destrozadas profesional y personalmente por el linchamiento. Ese ejemplo provoca que otras personas que querrían apoyar a las víctimas no lo hagan, quedándose así las víctimas en un aislamiento que las impide denunciar y las destroza.

B) Si quienes apoyan a las víctimas tienen apoyos fuertes en las mejores universidades del mundo, entre las mejores feministas internacionales, entre las mejores científicas del mundo en estos temas, … a pesar del sufrimiento logran pasar de ser víctimas a supervivientes, logran cambiar legislaciones y estructuras en beneficio de las futuras universitarias; que los acosadores y sus cómplices sufran un creciente rechazo.

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