El mundo estaba advertido, lo estaban quienes mueven sus hilos, los que han hecho oídos sordos entregados solo a su acumulación de riqueza económica. Y ahí tenemos un cambio climático que está ocasionando catástrofes de todo tipo en todo el planeta.

La biofísica Donella Meadows encabezó un conjunto de 17 científicos autores de un estudio encargado por el Club de Roma que se tituló Los límites del crecimiento. Se publicó en 1972, aportando unos datos concluyentes: si la industrialización y la explotación de los recursos fósiles prosigue, con la consiguiente contaminación medioambiental, la vida humana sobre la Tierra dejará de ser posible.

Transcurrido medio siglo, la estúpida avidez económica de los dirigentes se está haciendo palpable. Calentamiento global, más sequías, más huracanes, más emisiones de CO2, todo ello en medio de Acuerdos que jamás se cumplen. Des del Protocolo de Kyoto de 1997 hasta la reciente reunión en Glasgow, en 2021, una sucesión de disposiciones baldías. Los capitalistas prefieren enfermar y morir antes que vaciar su bolsa. Unos reyes Midas que arrastran consigo a la población que no tenemos poder.

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