B.A.C.A, Bikers Against Child Abuse International, es una iniciativa internacional presente en 18 países (Estados Unidos, Australia, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Alemania, España, Francia, Grecia, Italia, Holanda, Nueva Zelanda, Austria, Portugal, Suiza, Suecia, Reino Unido) que tiene como objetivo crear un entorno más seguro para las niñas y niños.  B.A.C.A empezó en 1995 en Utah, hace 27 años.

Bajo el lema “Ninguna niña/niño merece vivir con miedo“, la red solidaria creada por motoristas de varios países colabora con personas profesionales y entidades que ya están trabajando para proteger a las niñas y niños, favoreciendo a crear un entorno de apoyo y seguro.   A través de su red,  la niña o niño siente que cuenta con un grupo de personas que están con ellos, que no están solas o solos, y que están para apoyarles incondicionalmente. 

Los resultados ,según lo que destacan los testimonios, es que su apoyo es fundamental para superar de una forma más rápida el miedo, y saber que hay personas adultas que se preocupan por su seguridad de una forma altruista y solidaria.

Precisamente, este sábado pasado, se ha celebrado a nivel mundial , como cada tercer sábado de mayo año tras año, las 100 millas. Un recorrido en moto de 100 millas para generar conciencia sobre el abuso infantil y dar voz a las niñas y niños que han sido abusados. Todos los capítulos (grupos repartidos en los 18 países) suben a sus motos en un acto abierto a todo aquel que tenga moto y quiera colaborar, para concienciar sobre esta lacra social.

En España, cuentan con una agrupación ubicada en Cataluña, desde donde trabajan con menores víctimas de abuso. Trabajan con diferentes niveles de intervención y asignan dos contactos directos que estarán 24/7 a disposición del menor siempre que lo necesite y, si estos dos contactos no fuesen suficientes, todo el capítulo al completo asistirá al menor. Trabajan mano a mano con cuerpos de seguridad del estado, organismos oficiales, asociaciones afines y terapeutas especializados en abusos para brindar a estas criaturas todas las herramientas necesarias para su recuperación; siendo una herramienta que busca empoderarlos y acompañarlos hasta que dejen de tener miedo del mundo en el que viven. Incluso si hay sospechas de que el abusador va a intentar contactar con ese menor, se crea un dispositivo en el domicilio del menor y no se abandona el lugar hasta que la amenaza no ha sido disuelta.

Sin duda iniciativas como la de B.A.C.A contribuyen a cumplir el sueño de erradicar los abusos sexuales a menores y generar entornos de confianza y seguros, acelerando  la recuperación de las víctimas para convertirse en supervivientes.