Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la demencia es una enfermedad que podría afectar a 82 millones de personas en 2030 y 152 millones en 2050, por lo que se le ha declarado prioridad de salud pública. Ya existe un Plan de Acción Mundial específico, pero la OMS está promoviendo Década del Envejecimiento Saludable para fomentar respuestas científicas y buscar soluciones.

El artículo Singing the blues away: reduction of depression in dementia by recreational choir singing publicado en la revista científica The Lancet propone medidas para dar respuesta a esta problemática. Teniendo en cuenta las recomendaciones de Prácticas de Atención a la Demencia de la Asociación de Alzheimer, según las cuales “los antipsicóticos y otros medicamentos psicotrópicos no suelen estar indicados para aliviar los síntomas conductuales y psicológicos de la demencia”, la investigación propone practicas no farmacológicas para ayudar a las personas mayores que sufren esta enfermedad, a través de intervenciones basadas en la música. Estas intervenciones ya tienen evidencias científicas detrás, como la del Consejo Mundial sobre la Salud del Cerebro o de la OMS en este informe

Tal y como lo recoge el artículo, en una muestra de 318 residentes con demencia, durante seis meses de intervención, se ha visto como el canto coral recreativo mejora los síntomas depresivos, los síntomas neuropsiquiátricos y la calidad de vida en aquellas personas que mostraban un nivel de depresión de leve a grave. 

La música forma parte de nuestra vida a diario; sintonías que escuchamos por la calle, en los medios de transporte, en el trabajo o las aulas. Pero cuando la música se utiliza en base a evidencias científicas como las Tertulias Musicales Dialógicas, tenemos pruebas de que la música puede incrementar la calidad de nuestras vidas. Y si la música puede aliviar enfermedades, mucho mejor.