En el salón de actos lleno de personas habían inaugurado el Congreso el Alcalde y altos cargos de la Consejería de Educación, de la Universidad y de la red de Comunidades de Aprendizaje. Se estaba en el debate de un panel con tres investigadoras de Harvard, Cambridge y Wisconsin, un nivel de excelencia científica muy difícil de ver en un Congreso. Una de las intervenciones, desde el fondo de la sala llamó la atención desde del principio por el tono. Pronto se pudo ver que era una niña. Preguntando supimos que tenía 11 años. 

En 30 segundos dijo palabras como estas:  “En nuestra escuela … uno de tus vídeos que vemos más son las relaciones tóxicas y cómo afectan a las neuronas y cómo evitar que afecten…me ha emocionado mucho y … nos ha gustado mucho a toda la escuela”. La panelista a la que se dirigía contesto: “Kandel dice que sólo leyendo un libro, si recuerdas algo, tu cerebro es mejor. Así que gracias a tu comentario, todos y todas lo vamos a recordar y ya nuestro cerebro es mejor gracias a vosotras”. 

Efectivamente, las evidencias científicas demuestran que ya es mejor, que el cerebro ya está más preparado para evitar las relaciones tóxicas que destruyen a tantas niñas desde edades cada vez más tempranas. Bajo la etiqueta de “educación sexual”, se lanzan a las niñas afirmaciones que no sólo no evitan esas relaciones tóxicas, sino que las empujan a tenerlas colaborando así con el discurso coercitivo más machista. La comunicación inclusiva de la ciencia (Hacia una comunicación inclusiva de la ciencia: Reflexiones y acciones de éxito | FECYT ) demuestra que la mejor comunicación es la que se hace entre las propias personas implicadas.

 Esta niña conoce las evidencias científicas y las transmite a otras niñas de su edad logrando así una educación sexual mucho más feminista, mucho mejor que la mayoría de la que se realiza en las escuelas por ponentes que no han recibido ninguna formación en evidencias científicas sino al contrario, basadas en bulos. Si queremos hacer de verdad educación sexual, dejemos de llamar así a nuestras ideas e ideologías y aprendamos de la escuela donde tiene la suerte de asistir esta niña. 

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