Recientemente, estamos observando en nuestra sociedad respuestas reaccionarias ante avances claves dentro del ámbito del género, como por ejemplo, las libertades del colectivo LGBTI+ o el posicionamiento al lado de las víctimas de violencia de género o violencia aisladora. Estos posicionamientos necesitan de respuestas coherentes, rigurosas y que se alejen de los esquemas propios de la masculinidad tradicional dominante. 

Como ya se ha avanzado previamente en esta sección este modelo de masculinidad MTD es el único que ejerce la violencia y la dominación amparado por un discurso coercitivo dominante que históricamente lo ha ido conectando con el atractivo y el deseo. De hecho, la investigación ya ha fundamentado que este discurso marca la socialización de todas las personas y que es necesario cambiar las interacciones y las relaciones para fomentar otros discursos que vacíen de atractivo la violencia y doten de deseo a la bondad. 

Estas últimas evidencias son muy importantes para entender porqué a menudo ante respuestas reaccionarias a los avances de género, las propias personas que han sufrido esta discriminación responden con violencia o agresividad. Además resulta alarmante que a nivel social muchas veces se justifique esta violencia por el hecho de pertenecer a un grupo vulnerable y/o haber sido víctima. Todas estas prácticas deslegitiman la lucha por la igualdad y contribuyen a reproducir el modelo de masculinidad dominante. 

Cuando se responde con violencia a una actitud o práctica transfóbica, cuando comentamos a un familiar o a un menor que actúe con violencia si es víctima de bullying, cuando apoyamos discursos agresivos que instan a las víctimas de violencia de género a responder con violencia ante los maltratadores, reproducimos el modelo tradicional dominante de masculinidad y nos dejamos llevar por el discurso coercitivo. Las Nuevas Masculinidades Alternativas se alejan radicalmente de estas posturas que también, como las que se han mencionado al inicio de este artículo, son reaccionarias y no contribuyen, ni han contribuido a lo largo de la historia, a mejorar ninguna realidad social. 

Terminamos con una frase de Martín Luther King que expresa perfectamente lo explicado en este artículo: La no violencia no es pasividad estéril, sino una poderosa fuerza moral que se hace para la transformación social.

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