Fundación ANAR

Un año más, la violencia sigue siendo el principal motivo de consulta al Teléfono y Chat de ANAR. No sólo es preocupante el aumento de casos sino también la gravedad, urgencia, duración y frecuencia de los mismos. Todos estos parámetros han empeorado de forma significativa. Se detecta que en más de la mitad de las situaciones, los problemas que sufren los niños, niñas y adolescentes se producen desde hace más de un año y que la frecuencia es diaria en la misma proporción.

Otro dato muy preocupante es el número de consultas por ideación suicida e intentos de suicidio que representa un crecimiento de más del 90% respecto al año anterior. Detrás de esta conducta suicida se encuentran situaciones muy diversas como acoso escolar, abuso sexual, maltrato físico, problemas de autoimagen, etc. Muchos niños, niñas y adolescentes que piden ayuda, afrontan situaciones muy violentas y cronificadas que generan una enorme sensación de indefensión de la que quieren escapar pero no encuentran solución en su entorno. Conscientes de la magnitud y la gran preocupación que supone este problema en las familias, al final del informe se anexa un decálogo con señales de riesgo y consejos preventivos. 

Entre las recomendaciones que se recogen en el informe, ANAR pide reconocer la figura del psicólogo especialista en infancia y adolescencia y que sea suficiente con el consentimiento de uno de los progenitores para acudir al centro de salud. Es fundamental también regular el acceso a Internet y medios digitales para evitar su exposición a determinados contenidos. La coordinación estrecha entre las instituciones es esencial para lograr la mejor atención posible en función de la edad y las características individuales de las personas que sufren este grave problema. En este sentido, el Ministerio de Sanidad acaba de presentar el 024, una línea gratuita, confidencial y disponible las 24 horas del día, los 365 días del año. 

Otra recomendación es la implementación del Coordinador de Bienestar para mitigar la violencia en los centros escolares, así como la implicación del profesorado, ya que el centro escolar es un observatorio privilegiado, así como el centro de salud. Niños, niñas y adolescentes sin suficientes recursos económicos no consiguen la atención y asistencia psicológica necesaria y se encuentran en situaciones de desventaja y desigualdad. Por debajo de 16 años no pueden acceder a la red sanitaria por sí mismos y si no existe una familia protectora, que haya identificado la necesidad de que éstos y éstas reciban asistencia psicológica, se queda fuera de la atención.

En coherencia con este planteamiento, cada vez son más los centros educativos en los que aumenta la concienciación sobre la violencia escolar y están implementando programas y actuaciones basadas en evidencias que consiguen reducir los comportamientos violentos y desarrollar relaciones más solidarias y saludables entre el alumnado y con la comunidad. Un ejemplo es el Club de Valientes. Violencia Cero que visibiliza la violencia existente y abre entornos dialógicos para que las víctimas se sientan seguras para denunciar cualquier situación negativa vivida en la escuela o en cualquier otro contexto educativo, siendo un facilitador para romper el silencio y crear redes de apoyo y protección para las víctimas y quienes las ayudan.

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