Las evidencias científicas demuestran que existen currículos que promueven el aprendizaje en la Educación Infantil de manera más intensa y eficaz que otros, al igual que el tipo de la formación docente que se implementa influye directamente en una mayor o menor calidad del aprendizaje y el desarrollo de las niñas y niños en esta etapa.

El artículo Evidence-Based curricula and job-embedded coaching for teachers promote preschoolers’ learning, publicado en ‘Society for Research in Child Development’, aborda directamente estos dos factores (el curricular y el de la formación docente) desde la preocupación de que para promover el aprendizaje, reducir las desigualdades y maximizar los impactos positivos de las inversiones en Educación Infantil 0-3, es fundamental que los programas sigan la mejor ciencia del aprendizaje temprano y utilicen currículos y promuevan formación docente que se basen ​​en evidencias científicas.

En cuanto a los currículos de la etapa de Educación Infantil, el estudio destaca las investigaciones que muestran que los mejores planes de estudios se basan en el juego y son divertidos y atractivos para las niñas y niños, pero garantizando estos enfoques:

  • Dominios de aprendizaje en matemáticas, lenguaje, alfabetización y habilidades socioemocionales.

  • Proyectos que combinen aprendizaje social y académico y participación de las familias.

Con respecto a la formación docente, se ha demostrado que tanto la capacitación permanente como la adopción de currículos basados ​​en evidencias científicas promueven la calidad educativa y el aprendizaje y el desarrollo de los niños y niñas en esta etapa.

Se concluye que los niños y niñas desde las primeras edades aprenden más en aulas que se rigen por currículos basados en la evidencia científica que, además, son una herramienta para promover la equidad y reducir las desigualdades en las oportunidades de aprendizaje que puedan provenir del contexto sociocultural.

Por otro lado, se enfatiza que las políticas educativas son fundamentales para garantizar que la educación desde las primeras edades se base en la mejor ciencia del aprendizaje temprano y en prácticas efectivas. Para ello, se recomienda:

  • Potenciar los programas educativos efectivos, que estén demostrando científicamente impacto de mejora en las aulas; incluyendo la combinación de formación docente y planes de estudio basados ​​en evidencias.

  • Proporcionar incentivos y orientación adicionales para combinar currículos basados ​​en evidencia en diferentes dominios de aprendizaje (es decir, currículos de alfabetización y socioemocionales que aborden todas las dimensiones en su conjunto).

  • Garantizar un amplio acceso a la mejor evidencia científica sobre los currículos efectivos mediante la actualización y difusión de lo que realmente funciona en educación.

  • Construir evidencia sobre temas críticos en el campo educativo, como la necesidad de planes de estudios secuenciados y efectivos para niños y niñas de los primeros niveles de la Educación Infantil, modelos de formación docente basados en evidencias o currículos que funcionen también para poblaciones diversas demostrando una reducción directa de las desigualdades de cualquier tipo.

Seguir la mejor ciencia del aprendizaje temprano es fundamental para cumplir la promesa de una educación infantil universal y de calidad para todos los niños y niñas. Esta ciencia se puede conectar con la política, con la teoría y con la práctica de manera que ayude a caminar y acompañar a todos los niños y niñas en el camino hacia el éxito desde la Educación Infantil y a lo largo de toda la trayectoria escolar.

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