Ketanji Brown Jackson. Wikipedia

El jueves se confirmó que Ketanji Brown Jackson será la nueva jueza que forme parte de la Corte Suprema de Estados Unidos, y, así, se convierta en la primera mujer afroamericana que ocupe este cargo en la historia. 

La Corte Suprema cuenta con 233 años de historia, fruto la que se conoce como la democracia más antigua de la humanidad, nacida en Estados Unidos el 4 de julio de 1776, y que ha dado lugar a un sistema democrático en que cada cuatro años de manera ininterrumpida ha sido electa una persona gobernante del país. 

Una democracia que sigue alcanzando nuevos ideales, como el paso histórico que ha conseguido dar la juez Jackson,  una noticia muy esperanzadora que está dando la vuelta al mundo.  

Se trata de un logro que cabe ser celebrado globalmente, porque consigue que la diversidad cultural presente en nuestras sociedades también esté representada en instituciones importantes, como la que vela por la justicia en Estados Unidos. Consiguiendo alzar las voces de mujeres pertenecientes a grupos minoritarios, que históricamente han vivido en desigualdad debido a la doble discriminación, por ser mujeres y de una minoría étnica.  

El paso que ha dado Ketanji Brown Jackson es importante, pues se convierte en una nueva referente para muchas niñas afroamericanas que ahora verán más cerca el sueño de ser jueces y ocupar puestos importantes para defender los derechos humanos. Y, así, también sentir, que, con esfuerzo y apoyo, pueden conseguirlo, si así se lo proponen.

Se trata de una noticia que alienta a seguir trabajando para avanzar hacia la igualdad de las diferencias, y así todas las minorías queden representadas en la sociedad. Por lo que seguiremos trabajando para crear más espacios accesibles a la participación inclusiva, que hacen camino a que más niñas de cualquier cultura o condición están presentes en todos los niveles. 

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