En esta sección de este diario hemos leído multitud de artículos que ayudan a entender y a profundizar en el concepto de NAM (Nuevas Masculinidades Alternativas).

Son muchos los ejemplos que encontramos en DF que aportan contextos, situaciones reales o referentes que clarifican las características que  definen a estos hombres: la fuerza y la valentía para luchar contra la discriminación y la violencia, y el rechazo de la doble moral.

Las NAM son atractivas por su seguridad en el posicionamiento claro ante la violencia, en la solidaridad y en su actitud activa por la mejora común. Y por esta misma razón, están en el punto de mira de aquellas personas que se sienten interpeladas por su discurso o por sus actos. Cualquier error cometido por una Nueva Masculinidad Alternativa es penalizado de manera visible por sus detractores, llegando en ocasiones a cuestionar la existencia de hombres con estas actitudes NAM.

¿A qué se debe? ¿Es acaso más grave un error en unas personas que en otras? ¿O hay detrás otro objetivo? ¿Acaso las personas detractoras se sienten amenazadas por la existencia de hombres NAM? ¿Acaso buscan minar su moral? ¿Es posible que quieran desvirtuar su actitud general por un acto en particular?

El concepto de NAM define un modelo ideal. Este modelo ideal es el horizonte hacia el que caminamos muchos de nosotros. Es, por fin, un modelo de masculinidad que mira hacia el futuro con optimismo, que deja de victimizarse y culpabilizarse por ser hombre y que pone la mirada en la transformación social que ineludiblemente lleva consigo una transformación personal.

Con el gps fijado en el horizonte de la erradicación de la violencia de género, no dudamos en caminar en esa dirección. Pero el hecho de no conseguirlo de manera inmediata no implica que el modelo NAM no funcione o sea un “fake”. Si no se consigue la plena igualdad y  la erradicación de la Violencia de Género en 2, 5, 10, 20 años, una generación… no será un fracaso,  porque cuando se avanza hacia el horizonte, el horizonte también se aleja, y es en ese camino cuando se va ampliando el horizonte a alcanzar, repleto de objetivos de igualdad, seguridad, atractivo, posicionamiento activo, ausencia de violencia, paz, justicia, solidaridad, coherencia y felicidad. 

Es fácil que un hombre con actitudes de NAM se equivoque alguna vez en sus actos. Ser NAM no significa ser perfecto, no significa cumplir con ese ideal, significa perseguirlo y aproximarse a ese concepto. Por eso, lejos de decaer ante las críticas de aquellos que han dejado de caminar o que ni siquiera se plantean empezar, una NAM buscará los diálogos transformadores con sus iguales, pondrá el foco de nuevo en la posibilidad y seguirá persiguiendo el horizonte a pesar de los errores cometidos, las críticas feroces recibidas, y los ataques que le intentan frenar.

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