Esta científica nació en Francia, en 1909, y fue la primera mujer en ser elegida miembro correspondiente de la Académie des sciences, en 1962.

En realidad, quería ser médico, pero la temprana muerte de su padre impidió que se cumpliera su deseo. Con mucho esfuerzo, obtuvo un título de técnico de laboratorio químico en la Escuela de Enseñanza Técnica Femenina. Después la contrataron para tres meses como  técnico de laboratorio, en el Instituto del Radio.

Cuando llegó, vio a Madame Curie, la fundadora del Instituto donde comenzaba a trabajar. Marie Curie se percató pronto de la capacidad intelectual y la habilidad para trabajar en el laboratorio de Marguerite Perey.

La tomó como asistente personal de laboratorio, y se ocupó  de formarla a pesar de que la  trabajadora careciese de estudios universitarios. Trabajaron juntas durante cinco años, hasta el fallecimiento de Marie en 1934.

En 1934 fue nombrada radioquímico del Instituto. Marguerite pasó a trabajar a las órdenes de André Debierne, que era el nuevo director del instituto, y de Irène Joliot-Curie que estaban interesados en el estudio del actinio. 

Entre 1871 y 1886 Mendeleev predijo la existencia de varios elementos en función de los huecos que quedaban en una tabla de los elementos existentes ordenados por sus propiedades periódicas. En 1917 sólo quedaban por descubrir tres de ellos, los elementos 65, 85 y 87. 

En 1939, Marguerite Perey se dio cuenta de que el actinio, que es isotópico con el mesotorio 2, también presentaba una desintegración por dos rutas. 

Descubrió que, tal y como predijo Mendeleev, se comportaba como un metal alcalino, del primer grupo de la tabla periódica. Acaba de descubrir el último elemento natural que quedaba para completar la tabla de Mendeleev de 92 elementos. 

Los miembros del instituto  pensaron que lo ideal sería que Marguerite Perey lo presentase como su tesis doctoral. El problema no sólo era que no tuviese un título universitario, es que no tenía ni el bachillerato, requisito imprescindible para entrar en la universidad. En el Instituto decidieron apartarla de todas las tareas de laboratorio y le consiguieron una beca para que pudiese asistir a la Sorbona a estudiar. Asistió al preparatorio de medicina para poder tener acceso a una titulación superior y después a módulos de química, biología y fisiología que la universidad consideró equivalentes a una licenciatura.

Finalmente, en 1946, Marguerite Perey presentaba su tesis L’élément 87: Actinium K 

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