El ciber-cotilleo consiste en realizar comentarios valorativos sobre otras personas a través de dispositivos digitales, un fenómeno que se encuentra muy extendido entre jóvenes y que se manifiesta a edades cada vez más tempranas. Por su parte, un exceso del tiempo dedicado a actividades en línea, las gratificaciones de tipo inmediato que proporciona la red y la impulsividad de las demandas estimulantes de los entornos virtuales, pueden conducir a un uso problemático de Internet

El artículo Cybergossip and problematic Internet use in cyberaggression and cybervictimisation among adolescents, publicado en la revista científica ‘Computers in Human Behavior’, aborda la influencia del ciber-cotilleo y el uso problemático de Internet en la ciber-agresión y la ciber-victimización considerando las diferencias de edad, sexo y edad a la que se utiliza el primer smartphone. Con una muestra de 1013 estudiantes de entre 12 y 18 años, se aplicaron varios instrumentos validados en estudios previos para conocer las finalidades de la difusión de chismes y cotilleos a través de Internet (informar, influir, crear amistad o entretener), las experiencias en entornos virtuales y para evaluar las conductas de ciber-victimización y ciber-agresión en la población adolescente.

Los resultados demuestran que, cuanto mayor es el nivel de uso problemático de Internet por parte de adolescentes y cuanto mayor es el grado de actividad en torno al ciber-cotilleo en que participan, mayor es su implicación como víctimas o como agresores o agresoras a través de ciber-acoso. Además, existen diferencias significativas tanto por sexo como por grupos de edad, con una influencia más pronunciada en las ciber-agresiones perpetradas por niñas y, en general, por niños de 12 a 14 años. Además, tanto en chicas como en chicos, la relación entre el ciber-cotilleo y el uso problemático de Internet es significativa, manteniendo una fuerza similar en todas las edades. Esto podría indicar que el ciberacoso a través de ciber-chismes también podría estar potenciando los efectos asociados al uso problemático de Internet, como la soledad, la impulsividad o la ansiedad provocada por el aumento de los niveles del miedo a perderse algo. Por último, los resultados son reveladores en cuanto al hecho de que haber tenido un smartphone a una edad más temprana incide significativamente en la influencia del uso problemático de Internet y la implicación en conductas de ciber-cotilleo y ciberacoso.

Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de promover, desde la educación, un comportamiento ético, responsable y preventivo por parte de ambos sexos cada vez que realizan comentarios sobre otras personas en las redes sociales.

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