En pleno azote del cambio climático, el deshielo del océano Ártico da lugar a una peligrosa contradicción. Después de tantas conferencias mantenidas internacionalmente para tomar medidas contra el calentamiento de nuestro planeta, viene a suceder que el deshielo del Ártico, fruto de ese cambio, alimenta la gula por las energías fósiles. ¿Hacia dónde vamos?

La voracidad de Rusia en especial, junto con las petroleras francesas, noruegas y estadounidenses, echa por tierra cualquier acuerdo proclamado.  Por desgracia para el conjunto de la humanidad, la descongelación ha hecho aumentar la extracción de gas y de petróleo. Actualmente, hasta 400 campos descubiertos, los cuales representan unos 40.000 millones de barriles de petróleo y 8.500 millones de gas natural. Combustibles fósiles cuya utilización se opone a la energía verde que debería salvar al mundo.

El pez que se muerde la cola se ejemplifica con el hecho de que, a más deshielo, con el consiguiente aumento global del nivel del mar, más recursos fósiles, y a más energías fósiles más deshielo. ¿Alguien o algo pondrá freno a la ciega avaricia económica? ¿Continuará sucediendo que el ser humano se destruya a sí mismo pese a conocer la enfermedad y su curación?  Debería suceder que una inmensidad de gente derribara esos poderes económicos tan estúpidos y tan perniciosos. Sería posible si la inmensidad de terrícolas no estuviera dormida mientras cavan su tumba. Sería la revolución más importante y decisiva de la Historia.

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