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Los campos de exterminio Nazis son reconocidos como una de las atrocidades peores cometidas en el mundo. Aun así las historias de los campos de mujeres son menos conocidas. El silencio se debe en parte al hecho de que una vez vueltas a casa, nadie les preguntaba por lo que les había pasado, a pesar de aparecer 20 años más mayores de los que tenían antes de entrar en el campo de muerte, según cuenta Lidia Beccaria una superviviente. En su libro “Le donne di Ravensbrück” explica que el campo de exterminio está hecho para que una deje de ser humana, se convierta en bestia, que deje de pensar, recordar o soñar.

Donde como mucho se intenta sobrevivir y muchas veces ni siquiera eso. De las pocas personas a las que ella ha contado sus vivencias, o no le han creído o no han soportado escucharlo. Una de estas personas es la directora de cine Liliana Cavani que hizo una película supuestamente basada en su entrevista con Beccaria – El Portero de Noche. Calificada como Nazi-chic y pornografía romántica fue un éxito en el momento del estreno en 1974 e incluso 45 años más tarde premiada con la Palmera de Honor. La película explica la relación afectivo-sexual de un ex oficial de las SS que se ha convertido en portero de noche en un hotel en Viena y una de sus víctimas en un campo de exterminio que lo reencuentra por casualidad cuando se aloja en el mismo hotel. 

Conociendo las historias de supervivientes de campos de exterminio nos ayuda no solo a conocer las condiciones deshumanizantes de estos campos sino también a entender porque algunas personas deciden deshacerse de la realidad de las vivencias y tergiversar y frivolizarlas en una película que tanto ha sido apreciada. Testimonios de supervivientes del Holocausto reconocen que es prácticamente imposible tratar de explicar las vivencias en una película y mostrar el sufrimiento y la degradación del ser humano que se vivían en estos campos de exterminio. Pero la película Portero de Noche, no hace ni siquiera el intento.

Tras conocer los relatos de supervivientes queda mucho más claro que la película se basa en una fantasía que tiene origen en una ideología que alaba a la violencia, una ideología fascista que encuentra atracción en el Nazismo, una ideología postmoderna que niega o relativiza el sufrimiento vivido por las víctimas del Nazismo. Esa ideología hace posible tergiversar las experiencias de las supervivientes e imaginar y mostrarlas como una relación afectivo-sexual entre víctima y verdugo o ponerlas al mismo nivel. Testimonios del Holocausto han reclamado una y otra vez que hay una clara diferencia entre víctima y asesino que es el uso de la violencia. Unos la han usado y muchas veces la siguen usando y otras no lo han hecho nunca sino que la han sufrido y sobrevivido.

Ahora bien, los relatos de las supervivientes guardan muchos elementos más interesantes a conocer que la fantasia de Cavani y que poco a poco esta saliendo más. Un ejemplo es el libro “The Nine” de Gwen Strauss que da homenaje a los valientes actos de resistencia Nazi de su bisabuela, Helene Podliasky y sus compañeras. Mientras otros (sobre todo hombres) de la resistencia han sido reconocidos por su labor, ellas quedaron en el olvido y sus historias sin conocer. En su libro Strauss relata la valentía de su bisabuela y ocho compañeras suyas que han sido muy altos cargos en la resistencia Nazi en Francia. Las nueve mujeres fueron deportados por los Nazis a diversos campos de exterminio, entre ellos Ravensbrück.

Muy similar a las vivencias de Beccaria, la supervivencia de las mujeres en estos campos esta ligada a la solidaridad femenina y tanto el libro de Gwen Strauss sobre su bisabuela y las ocho amigas, como el libro de Lidia Beccaria cuenta muchos actos de extrema valentía y solidaridad para ayudarse entre ellas a sobrevivir. Una compañera de Beccaria le obliga a aprender otro idioma, para no dejar de pensar y así desafiar las estructuras Nazis del campo y seguir siendo humana. Las mujeres alrededor de Helene Podliasky recogieron un bol de comida solidario, dando cada una una cuchara de su ración para tener un bol para la mujer que más lo necesitaba ese día.

El aprendizaje que podemos hacer de estas experiencias es que la solidaridad femenina es la clave para la supervivencia de las mujeres en los campos de exterminio. Son mujeres que desafiaron y vencieron a sus agresores sabiendo que les puede costar la vida. No se han entregado a sus agresores para ser humilladas y degradadas como lo que hoy en día se vende en historias como el Portero de Noche o Las cincuenta sombras de Grey. Precisamente por ese tipo de interpretaciones es importante que conozcamos las historias de supervivientes porque no solo rectifican interpretaciones frívolas, sino que nos ayudan a navegar también las sociedades actuales. La fuerza de estas mujeres reside en la solidaridad entre ellas y aquellas mujeres que les dan voz extienden esta solidaridad al valorar su fuerza y valentía en vez de revictimizarlas. 

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